martes, octubre 12, 2004

Mal Tiempo


mal tiempo

Hace mal tiempo y no lo digo porque llueva (que también llueve). Hace mal tiempo porque hoy es martes y esto parece un domingo de los intensos. La luz pesa y es de un azul profundo que casi molesta. Un relativo silencio se ha instalado en la ciudad. Pocos autos, menos peatones, sólo farmacias de guardia y algún café en el que refugiarse. Hace mal tiempo y lo afirmo desde este martes disfrazado de domingo, de día no-día en el que no caben relojes ni citas puntuales en tal esquina.
Nadie en casa, sólo la calma instalada en mi habitación y la pereza apoltronada en la butaca. Nada que decir excepto que hace mal tiempo, que hace mal tiempo en mi cabeza. Serán esos nubarrones violetas que se ciernen más allá de las montañas litorales, será ese mutismo que recae sobre el asfalto como recubriéndolo con una capa de plomo espeso.

lluvia

Cuando me siento así, como una violenta tormenta a punto de estallar, prefiero entregarme a ese sueño que es vivir en mundos lejanos. Jugar a ese juego en el que aparecen el marqués de Molvania con su caniche Lestat y en el que no se sabe muy bien quén es quién y porque aparece justo en este momento. Imagino un mundo oscuro para el marqués, un olvido paulatino por parte del mundo que le ha convertido en alguien solitario, demasiado solitario. Primero, pensé que el marqués podría ser un vampiro y lo imaginé con los labios pintados en sangre y un caliz entre sus dedos larguiruchos. Podría ser un vampiro pero no, creo estar demasiado segura de que el marqués es mortal, muy mortal. De hecho, la muerte es en lo único que piensa. Cuando uno ha sido relegado a la posteridad de la memoria, cuando ya nadie sabe que un día él fue el marqués de Moldavia, hombre de bien y hombre de mal pero siempre hombre, que eso es lo que cuenta al fin y al cabo. Ahora, su figura no es más que una sombra que vaga a la lumbre de una vela por los pasadizos de aquel castillo sin gloria y con goteras...esto es lo que me pasa cuando hace mal tiempo.

vampiro