domingo, agosto 29, 2004

Soledades

Uno de los grandes terrores de la humanidad es la soledad. En el fondo, somos tan necios... vivimos imersos en una falsa ilusión de compañía, creemos que formando parte de un colectivo garantizaremos nuestra salvación. Necesitamos, por que no puede ser de otra manera, sentirnos rodeados de otros ojos (aunque ciegos)y otras voces (aunque vacías)que miren y hablen y generen esa sensación de bienestar que proporciona saber que no estamos tan aislados. Yo me pregunto ¿Cómo sería una vida vivida en la más absoluta soledad? Supongo que la respuesta caerá en las garras de la relatividad y alguien me dirá que, si nunca has conocido la presencia de otros,no debe ser tan terrible vivir solo. Pero, como animales pensantes que somos, siempre está ese extraño instinto social que nos empuja a descargar sobre una mente ajena nuestros afectos, nuestros fantasmas, nuestros tesoros secretos, todas las inquietudes que nos asaltan, toda esa masa de sentimientos que si se guardan demasiado dentro acaban por hacerle explotar a uno. Pero, dejando a un lado toda esta reflexión sobre la naturaleza de la soledad, hay que distinguir de forma clara entre los que saben vivir en paz con su soledad y los que la temen con toda su alma. Desde luego, creo que el primer grupo de solitarios está formado por una ínfima minoría de personas. Pocos pueden decir "soy feliz cuando estoy solo". Los que pueden afirmar semejante felicidad son muy afortunados por que ello indica que se han descubierto a si mismos y pueden dialogar con sus ideas sin necesidad de intermediario o receptor externo alguno. Llegar a este estado en el que uno es capaz de mirarse con ojos sinceros y gastar sin mala conciencia su valioso tiempo en pensarse, hablarse o contemplarse por el puro placer de estar consigo mismo, llegados a este punto del camino se abre ante la persona otra dimensión de su naturaleza y del mundo que se supone que existe más allá de su cuerpo.
Así que, todos los que temen la soledad deberían tomar nota de los individuos dichosos que viven con plenitud y alegría estos maravillosos momentos de estar a solas con uno mismo.