lunes, agosto 16, 2004

Cualquier acción es una protesta...decía Oliveira

Cualquier acción es una protesta...decía Oliveira mientras andaba perdido en su rayuela infinita.

Protesto enérgicamente por el mundo en el que me ha tocado vivir. Lo siento pero no lo entiendo. Veo dinero, televisión basura, contratos de mierda, abusos sexuales, maltratos psicológicos, analfabetos sin oportunidad alguna y estúpidos sentados en el trono real con un cheque en blanco por bandera y un séquito de almas sin dignidad que les lamen el culo por un trozo de pan. Veo sistemas políticos que juzgo ineficaces y totalmente obsoletos, veo religiones cubiertas con una capa dorada y pudriéndose en su interior, veo dinero sucio dinero. Veo desigualdad allá donde miro, envidias, ambiciones que no entienden de sentimientos nobles, manipulación de masas, esclavitud impuesta de 8 AM a 7 PM con derecho a catorce pagas y escasas vacaciones y, por supuesto, avisar con quince días de antelación en caso de. Miro y veo (aunque sería mejor arrancarme los ojos) gente insatisfecha, largas colas ante el diván de un psicoanalista o ante la mesa con tapete rojo de alguna miserable vidente ciega y muerta de hambre.

Veo veo, ¿Qué ves? una cosita...y ¿qué cosita es? Veo niños crueles, pequeños tiranos de unos padres con talonario flojo y conciencia sucia. Veo profesores deprimidos, insultados por sus alumnos consentidos, sin motivación alguna por salirse del temario estipulado y hablarles a los niños de otra cosa más humana que no sean los elementos de la tabla periódica (de los que nadie se acuerda después) o los reyes visigodos o los morfemas. Veo niños sentados en los pupitres con cara de hastío, no les importa para nada que la segunda guerra mundial o que la clasificación de las especies según su morfología. Sé que a los profesores tampoco les importa ya y así vamos.

Veo veo¿Qué ves? una cosita y ¿qué cosita es? veo adolescentes enloquecidos por las calles, niñas de 12 años vestidas de cuero que parecen putas, chiquillos de apenas 13 que se han afeitado la cabeza y llevan su piedra de hachís en el bolsillo y no saben lo que se meten o beben como hombretones en las tabernas de camareros demasiado cansados para protestar. Veo confusión, en sus ojos hay confusión y un adormecimiento profundo de sus mentes que hace tanto que no piensan, pero les está bien así.


Veo veo¿Qué ves? una cosita y ¿qué cosita es? Veo una generación de veinteañeros encogida por el miedo, por el ateísmo que les arrebató a cualquier ídolo ante el que pdoer psotrarse y sentir que aún tiene sentido todo esto, una generación de almas perdidas entre la falsa publicidad de un paraíso idílico y los contratos humillantes con sueldos más humillantes. Veo a personas que acaban de entrar en la vida real sin manual de instrucciones ni mapa ni brújula ni un remoto servicio de emergencias al que pdoerse asir en caso de caído fulminante. Veo a chicos y chicas de veintitantos sentados en el sofá de casa, de la casa de sus padres, buscando primero un trabajo y después un piso compartido de alquiler del que desisten inmediatamente por falta de liquidez y exceso de comodidades a las que renunciar en pos de la independencia soñada.

Veo veo¿Qué ves? una cosita y ¿qué cosita es? Veo rebeldes convertidos por la edad en empresarios adineradsos y sin una sombra de humanidad, veo padres de familia que no llegan a fin de mes mientras los niños lloran porque tienen hambre o porque quieren el nuevo juguete demasiado caro que anuncian en la tele, veo mujeres maltratadas que no pueden huír de su verdugo porque tienen miedo a enfrentarse con la vida que les espera más allá de la correa y el "¿me has preparado la cena, cariño?. Veo indigentes soportar estoicamente el desprecio de alguien que lanza unas monedas de 20 céntimos mientras aparta la mirada de las llagas purulentas que hay en la piel del mendigo y siente que su conciencia acaba de atravesar un túnel de lavado rápido por este módico precio, qué fácil. Veo inmigrantes en busca de un Edén extranjero que ha resultado ser otro infierno con anuncios de Coca Cola en cada balcón y permisos de trabajo imposibles de conseguir...

Veo veo¿Qué ves? Creo que por hoy no veré nada más, ya me arranqué los ojos.

(aunque un día de estos los colocaré en su sitio de nuevo y seguiré informando sobre lo que veo.Continuará...)