domingo, agosto 22, 2004

meditaciones zen

Del budismo, entre otras cosas, he aprendido a no sentir apego por las personas o los objetos. Basta con ser objetivo y ver a las personas u objetos que son fuentes de nuestro deseo como lo que son. No vale añadir a las cosas un valor suplementario que, en realidad, existe sólo dentro de nuestra cabeza. No está permitido fantasear con los objetos de deseo y transfigurarlos tal y como nos gustaría que fueran, que sintieran, que se comportaran o que existieran. Hay que aprender a desear de nuevo, sin crearnos expectativas falsas o generar dependencia hacia el objeto o ser deseado.Necesitamos desandar el camino que nos guía hasta la codicia y el amor egoísta y aprender a amar por amar sin esperar nada a cambio ni crearnos falsas expectativas sobre aquello que amamos. Un amor puro y transparente, desinteresado y verdadero, independiente y honesto, en definitiva, un amor libre que no impida al otro tomar los caminos que la vida le ofrece. Aprender a amar sin pensar demasiado en el pasado ni dejar que el incierto futuro nos aterrorice con posibles despedidas lluviosas, con la sombra de la mentira y el desamor. Amar cada segundo sin pensar en el instante que ya pasó o en el instante que vendrá.


Declaración de independencia

Con la suela de tu zapato grabada en mi cabeza
vivo tres metros bajo tierra desde que ando enredada en ti
soy ahora el fantasmal despojo solitario de un corazón seco,
el alimento de tu sombra y de tu ansia implacable de ser un dios cualquiera
Se me olvidó confesarte una cosa, amigo: soy atea,
Disfruto quemando cruces y plegarias sordas,
Blasfemo contra tu nombre en cada pensamiento
Preparo pócimas de alfabetos y aúllo conjuros en verso
Puedo salir de mi cuerpo y desafiar el vacío ciego
Hice un pacto conmigo misma y ya no puedo venderte mi alma, lo siento
¿Quieres creer en mí, amigo?
¿Puedes creer en mí?

He coleccionado negativas durante tanto tiempo
Tengo docenas de álbums con las instantáneas del dolor
También guardé en un cajón miles de mea culpa sin estrenar pensando que eran míos
Pinté en mi espejo a un Saturno devorándose a sí mismo
Ya ves, tengo otras aficiones además de estar contigo
Juego a mentirme sobre tu vida
Me apasiona el ajedrez telepático
Tengo mascotas que son voces en mi cabeza
También diseño laberintos con las letras de tu nombre y con el mío
Practico deportes varios como la flagelación o esta pseudopoesía que es tuya
¿Quieres jugar conmigo, amigo?
¿Quieres hundirte conmigo, amigo?