viernes, septiembre 03, 2004

Hablar por hablar

Su corazón tan grande es parecido a un nenúfar de piedra,tan frágil por dentro y tan hermético a los ojos de los demás. Se hunde en un sofá desgastado, se protege el alma con sus gafas de sol casi impenetrables, se queda callado y pensando en cosas que nadie sospecha. Por la dureza de sus rasgos, esa nariz de perfil griego y la sombra oscura de la barba inminente, nadie imaginaría que anda pensando en su caja de colores o en su gato o en una remota casa de campo alejada del mundanal ruído. Suspira disimuladamente, casi con desesperación, y enciende un cigarrillo para perderse entre la nube de humo. Piensa en cosas complicadas como el futuro, el amor o la muerte. Sobre todo piensa en la muerte con asombrosa insistencia. Piensa en ella de una forma tan natural e inocente que si alguien pudiera leer sus pensamientos desearía lanzarse al vacío desde un octavo piso o sonreír y cubrir de besos al asesino que está a punto de apretar el gatillo...