jueves, mayo 07, 2009

El peso del mundo es el amor









Song, Allen Ginsberg







The weight of the world
is love.
Under the burden
of solitude,
under the burden
of dissatisfaction




the weight,
the weight we carry
is love.




Who can deny?
In dreams
it touches
the body,
in thought
constructs
a miracle,
in imagination
anguishes
till born
in human--
looks out of the heart
burning with purity--
for the burden of life
is love,




but we carry the weight
wearily,
and so must rest
in the arms of love
at last,
must rest in the arms
of love.




No rest
without love,
no sleep
without dreams
of love--
be mad or chill
obsessed with angels
or machines,
the final wish
is love
--cannot be bitter,
cannot deny,
cannot withhold
if denied:




the weight is too heavy



--must give
for no return
as thought
is given
in solitude
in all the excellence
of its excess.




The warm bodies
shine together
in the darkness,
the hand moves
to the center
of the flesh,
the skin trembles
in happiness
and the soul comes
joyful to the eye--




yes, yes,
that's what
I wanted,
I always wanted,
I always wanted,
to return
to the body
where I was born.




San Jose, 1954





Canción, Allen Ginsberg

El peso del mundo
es amor.
Bajo la carga
de la soledad,
bajo la carga
de la insatisfacción
el peso,
el peso que arrastramos
es amor.
¿Quién puede negarlo?
En sueños tienta
el cuerpo, en el pensamiento
construye un milagro,
en la imaginación angustia
hasta nacer
en lo humano —
Asoma desde el corazón
ardiente de pureza —
porque la carga de la vida
es amor,
pero cargamos el peso
fatigosamente,
y hemos por lo tanto de descansar en brazos del amor
finalmente
hemos de descansar en brazos
del amor..
No hay reposo
sin amor, no se duerme
sin sueños de amor —
sea frío o demencial
obsesionado con ángeles
o máquinas, el deseo final
es amor
— no puede ser amargo,
no puede negar, no puede impedirse
si se niega:
el peso es demasiado grande
—debe darse para no volver
como el pensamiento hay que darlo
en soledad con toda la excelencia
de su exceso. Los cálidos cuerpos
resplandecen juntos en la oscuridad,
la mano se mueve hasta el centro
de la carne, la piel se estremece
de alegría
y el alma llena de placer
llega a la mirada —
Sí, sí,
eso es lo que
yo deseaba
lo que siempre deseé, siempre deseé
regresar
al cuerpo
donde nací.