miércoles, agosto 27, 2014

Reunión de egos

En la hora más silente de la noche, mientras estaba yo acostado y dormitando, mis siete egos sentáronse en rueda a conversar en susurros, en estos términos:

Primer Ego:  -He vivido aquí, en este loco, todos estos años, y no he hecho otra cosa que renovar sus penas de día y reavivar su tristeza de noche. No puedo soportar más mi destino, y me rebelo.

Segundo Ego:  -Hermano, es mejor tu destino que el mío, pues me ha tocado ser el ego alegre de este loco. Río cuando está alegre y canto sus horas de dicha, y con pies alados danzo sus más alegres pensamientos. Soy yo quien se rebela contra tan fatigante existencia.

Tercer Ego: - ¿Y de mi qué decís, el ego aguijoneado por el amor, la tea llameante de salvaje pasión y fantásticos deseos? Es el ego enfermo de amor el que debe rebelarse contra este loco.

Cuarto Ego: -El más miserable de todos vosotros soy yo, pues sólo me tocó en suerte el odio y las ansias destructivas. Yo, el ego tormentoso, el que nació en las negras cuevas del infierno, soy el que tiene más derecho a protestar por servir a este loco.

         Oxana Yambykh   http://www.yambykh.com/

Quinto Ego: -No; yo soy, el ego pensante, el ego de la imaginación, el que sufre hambre y sed, el condenado a vagar sin descanso en busca de lo desconocido y de lo increado... soy yo, y no vosotros, quien tiene más derecho a rebelarse. 

Sexto Ego: -Y yo, el ego que trabaja, el agobiado trabajador que con pacientes manos y ansiosa mirada va modelando los días en imágenes y va dando a los elementos sin forma contornos nuevos y eternos... Soy yo, el solitario, el que más motivos tiene para rebelarse contra este inquieto loco.

Séptimo Ego: - ¡Qué extraño que todos os rebeléis contra este hombre por tener a cada uno de vosotros una misión prescrita de antemano! ¡Ah! ¡Cómo quisiera ser uno de vosotros, un ego con un propósito y un destino marcado! Pero no; no tengo un propósito fijo: soy el ego que no hace nada; el que se sienta en el mudo y vacío espacio que no es espacio y en el tiempo que no es tiempo, mientras vosotros os afanáis recreándoos en la vida. Decidme, vecinos, ¿quién debe rebelarse: vosotros o yo?

Al terminar de hablar el Séptimo Ego, los otros seis lo miraron con lástima, pero no dijeron nada más; y al hacerse la noche más profunda, uno tras otro se fueron a dormir, llenos de una nueva y feliz resignación.
Sólo el Séptimo Ego permaneció despierto, mirando y atisbando a la Nada, que está detrás de todas las cosas.

GIBRÁN KHALIL 
EL LOCO  (1918)

domingo, abril 29, 2012

Mandala

Empiezo trazando un gran círculo. Con pasos lentos, largos, pesados. Ando y ando por una periferia, por una inacable explanada desierta, amarilla, vacía, sin rastro de vida alguna. Un paso, otro paso, otro paso...y así pasan las horas, los días, los meses. El círculo, muy despacio, se va completando lentamente. Las huellas de mis pies forman filigranas, se enredan, se enlazan unas pisadas con otras y, día tras día, van delimitando lo que será un gran círculo, el primer anillo de todos, la frontera que separará definitivamente mi territorio del mundo, del infinito desierto que se extiende más allá de mi círculo recién nacido. Y cuando el círculo se cierre, saltaré unos metros hacia dentro del contorno y empezaré a trazar un segundo círculo, más estrecho, más cerrado. Los pasos harán filigranas de nuevo, como si cada paso fuera el primero otra vez, como si la memoria no lograra recordar que ya antes trazó un círculo más amplio, más exterior, con otras filigranas y otros pasos. Y cuando este nuevo círculo se cierre, dibujaré otro nuevo. Más cerrado, cada vez más cerrado y más estrecho. Y, así, uno tras otro, los círculos de este mandala que dibujo con mis pies irán naciendo unos dentro de los otros. Cada vez estaré más cerca del centro, cada vez el cerco se estrechará y sentiré como lo que antes eran pasos de gigante ahora son desplazamientos imperceptibles, andares de hormiga, de pulga, de bacteria, de átomo, de electrón. El centro invisible me atraerá con cada círculo más cerrado que dibuje sobre la arena de este desierto  amarillo. No estoy seguro de si algún día llegaré a pararme, a centrarme, a encontrar ese remanso de paz prometido que en el centro debería estar. No estoy seguro, seguiré andando, confiando que algún día sea yo quién vea las órbitas girar desde el centro de este mandala.

Save Earth Swirls Concentric

viernes, enero 21, 2011

Dragones y superhéroes





En esta vida existen muchos dragones feroces que lanzan siempre las llamaradas del "Tú debes". Por suerte, aún quedan superhéroes que se enfrentan con coraje a estos dragones diciéndoles una y otra vez:"Yo quiero".


martes, julio 20, 2010

Who are you?

Who are you?


I know all the paths that lead me to your deepest thoughts

I’ ve seen your darkness and your most secret tenderness

I’ ve touched your dawn and felt you as a new born

I’ ve cried for your death before it occurs

And seen you as an ancient

Walking slowly and staring at the strange faces,

Carrying all the weights in the world uppon your shoulder.

Stunned in front of the human beings

Asking to yourself : Who am I? what a hell is all that shit?

What am I doing here? Where will I go when it all ends?


Who are you?

I’m still trying to guess it…

Who are you?


I’ ve seen just a shadow of your miseries,

I’ ve spied your dreams and your real face throught a peephole

I’ ve been puzzling out the pieces of that weird kaleidoscope

Trying to solve your unsolved equation

Astonished in front of your enigma.


Who are you?

I’m still waiting for an answer…

Who are you?


Laia Blanch



¿Quién eres?

Conozco todos los caminos que llevan
hacia tus pensamientos más profundos
He visto tus tinieblas y tus ternuras más secretas
He tocado tu amanecer
y te he sentido como un recién nacido
He llorado tu muerte antes de que suceda
Y te he visto como a un anciano
Andando lentamente y mirando fijamente a los rostros extraños
Cargando todos los pesos del mundo en tus hombros
Pasmado ante los seres humanos
Preguntándote:
¿Quién soy?¿Qué coño es toda esta mierda?
¿Qué estoy haciendo aquí?¿Dónde iré cuando todo esto acabe?

¿Quién eres?
Aún estoy tratando de adivinarlo…
¿Quién eres?

He visto sólo una sombra de tus miserias,
He espiado tus sueños y tu verdadero rostro a través de una mirilla
He estado encajando las piezas de este extraño calidoscopio tuyo
He estado tratando de resolver tu irresoluble ecuación.

Pasmada ante tu enigma.

¿Quién eres?
Aún espero una respuesta…
¿Quién eres?

Laia Blanch

domingo, julio 18, 2010

sábado, junio 26, 2010

Ella baila entre los muertos



Danza

Ella baila descalza entre los muertos.

Sacude la memoria y las nostalgias,

despierta a los que ya no están

y danza.


Repite una y otra vez el ritual de la tristeza

y trata de ahondar en las imágenes

para poder entender los adioses precipitados,

para poder llevar a cuestas el vacío,

para sentir que,

aunque sin carne,

sigue la vida.


Ella asume que es el ojo del mundo

y que está sola,

que no hay retorno posible

ni máquinas del tiempo

ni álbumes de fotos

en los que poder colarse.


Sabe que,

desde algún lugar fuera del espacio y del tiempo,

ellos la observan y sienten también

las punzadas de soledad que le amenazan.


Parece que el tiempo se volvió loco

y corre a la par que se congela,

a veces no avanza

y a veces vuela.


Y, además,

los papeles por todas partes

le recuerdan esos días

que desea borrar del calendario

pero no puede,

están anclados para siempre,

tatuados con fuego en su piel

y en su recuerdo.


Ese sabor amargo,

la saliva áspera mezclada con lágrimas.

El sabor del miedo y de la muerte,

el sabor de saber que algo nefasto está llegando

y que no vale esconderse bajo las sábanas

y esperar que sea sólo un sueño turbio.


Ese olor aséptico a final

y esa luz mortecina inundando sus ojos.

Tantos sonidos:

pasos,

pitidos,

sollozos,

respiraciones urgentes,

voces y más voces

pronunciando palabras sin sentido,

puertas correderas

y automóviles asustados.


El tacto de una sábana impersonal

y de una mano sin vida,

el frío de un cuerpo sin sangre,

un aliento perdiéndose en la noche,

un último intento desesperado

por retornar del lugar sin retorno,

las últimas fuerzas desvanecidas entre sus manos.


Ella baila descalza entre los muertos,

navega por un mar oscuro de agonías.

Ella baila entre los muertos

y esquiva el dolor a duras penas.


Sola,

en paz pero en guerra,

perdida y sola

entre las nieblas de su vida.


Ella baila entre los muertos

y siente que los muertos la miran,

bailando descalzos entre las nieblas.


Ella baila,

descalza,

entre los muertos

mientras arranca una a una las memorias

y bailan, descalzos, para ella

los muertos que ya no volverán.


Laia Blanch

domingo, mayo 16, 2010

viernes, abril 23, 2010

las líneas que hacen temblar


Poema

Te amo por ceja, por cabello, te debato en corredores
blanquísimos donde se juegan las fuentes
de la luz,
te discuto a cada nombre, te arranco con delicadeza
de cicatriz,
voy poniéndote en el pelo cenizas de relámpago y
cintas que dormían en la lluvia.
No quiero que tengas una forma, que seas
precisamente lo que viene detrás de tu mano,
porque el agua, considera el agua, y los leones
cuando se disuelven en el azúcar de la fábula,
y los gestos, esa arquitectura de la nada,
encendiendo sus lámparas a mitad del encuentro.
Todo mañana es la pizarra donde te invento y te
dibujo,
pronto a borrarte, así no eres, ni tampoco con ese
pelo lacio, esa sonrisa.
Busco tu suma, el borde de la copa donde el vino
es también la luna y el espejo,
busco esa línea que hace temblar a un hombre en
una galería de museo.
Además te quiero, y hace tiempo y frío.

Julio Cortázar

jueves, abril 15, 2010

Señales

Alex Grey - Cosmic

Señales

A primera hora de ayer, martes,
volvió a resurgir la rigidez del tiempo perdido.
Un temblor apostando por la hora,
una señal de que hay alguien ahí
y de que no estamos solos
y, en las frecuencias más altas,
las palabras de recuerdo y alegría.

El objetivo es encontrar la respuesta
que confirme que hay alguien
al otro lado de la línea.

Un pequeñísimo oasis
en un infinito desierto
de mutismo cósmico.

Laia Blanch

miércoles, abril 14, 2010

Me falta de tí



No te confundas, no soy ciego, ni esclavo de tu belleza y tu compañía, sé de tu egoísmo y soy consciente de que no me ofreces todo lo que necesito.

Me falta de ti, por ejemplo, que vengas a revolcarte por el césped y no te importe mancharte o rasgarte esos conjuntitos que orgullosa me enseñas, y que en verdad te sientan tan bien, pues te sabes vestir para cumplir con tu repertorio de posturitas de “aquí no que me ensucio” y “cuidado que es un pantalón blanco”.

Me falta de ti que dejes de mascar esa porquería de chicles de eucalipto y empieces a fumar como dios manda tabaco negro español y dejes de recriminar mis malas costumbres y de fijarte en la mancha alquitranada de mis dientes.

Me falta de ti que bailes los atávicos ritmos electrónicos, ruidos dices, y verte sudar mares de satisfacción y mente en blanco, y verte empujada a golpes por el oleaje incontrolado de la marabunta danzante hasta perderte sin importarte.

Me falta de ti que te apetezca ahogar tus posibles penas en litros de moscatel un martes cualquiera por la noche, en aquel bar donde van todos los desamparados los martes cualquiera por la noche.

Me falta de ti que sepas el nombre de los metales y la estructura atómica del permanganato de potasio o las ecuaciones básicas de la trigonometría.

Me falta de ti que abraces a mis amigos cuando no te veo, que quieras serme infiel sin decírtelo a ti misma, y que tenga que controlar cada movimiento que haces y con quien vas y porque te sientas allí y no aquí en una mesa llena de machos fuertes deseosos de quitarte las bragas a tirones.

Me falta de ti que quieras devenir puta por una noche y te dejes follar como mi perversa imaginación desea, eso es, sin dureza, con todo el romanticismo del mundo, y te pueda acariciar los pechos y decirte a la oreja lo bonitos y tersos que los tienes y decirte que me ponen tan caliente.

Me falta de ti que empieces a ir por la calle sin esa arrogancia que te hace insoportable a la primera impresión, y que consigue que cada vez que te miro me recuerdes por un momento a una princesa rusa salvada de milagro de manos bolcheviques.

Me falta mucho de ti, muchas cosas que no me sabes o quieres o puedes dar.

Es por eso quizás que te quiero, que puedo esperar con ansia el momento de verte. Me regalas tanto que aprender, y tanto que disfrutar yo solo descansando de ti y de lo que te falta...