Fukanzazengi - Eihei Dogen
Fukanzazengi - Eihei Dogen
Who are you?
I know all the paths that lead me to your deepest thoughts
I’ ve seen your darkness and your most secret tenderness
I’ ve touched your dawn and felt you as a new born
I’ ve cried for your death before it occurs
And seen you as an ancient
Walking slowly and staring at the strange faces,
Carrying all the weights in the world uppon your shoulder.
Stunned in front of the human beings
Asking to yourself : Who am I? what a hell is all that shit?
What am I doing here? Where will I go when it all ends?
Who are you?
I’m still trying to guess it…
Who are you?
I’ ve seen just a shadow of your miseries,
I’ ve spied your dreams and your real face throught a peephole
I’ ve been puzzling out the pieces of that weird kaleidoscope
Trying to solve your unsolved equation
Astonished in front of your enigma.
Who are you?
I’m still waiting for an answer…
Who are you?

Danza
Ella baila descalza entre los muertos.
Sacude la memoria y las nostalgias,
despierta a los que ya no están
y danza.
Repite una y otra vez el ritual de la tristeza
y trata de ahondar en las imágenes
para poder entender los adioses precipitados,
para poder llevar a cuestas el vacío,
para sentir que,
aunque sin carne,
sigue la vida.
Ella asume que es el ojo del mundo
y que está sola,
que no hay retorno posible
ni máquinas del tiempo
ni álbumes de fotos
en los que poder colarse.
Sabe que,
desde algún lugar fuera del espacio y del tiempo,
ellos la observan y sienten también
las punzadas de soledad que le amenazan.
Parece que el tiempo se volvió loco
y corre a la par que se congela,
a veces no avanza
y a veces vuela.
Y, además,
los papeles por todas partes
le recuerdan esos días
que desea borrar del calendario
pero no puede,
están anclados para siempre,
tatuados con fuego en su piel
y en su recuerdo.
Ese sabor amargo,
la saliva áspera mezclada con lágrimas.
El sabor del miedo y de la muerte,
el sabor de saber que algo nefasto está llegando
y que no vale esconderse bajo las sábanas
y esperar que sea sólo un sueño turbio.
Ese olor aséptico a final
y esa luz mortecina inundando sus ojos.
Tantos sonidos:
pasos,
pitidos,
sollozos,
respiraciones urgentes,
voces y más voces
pronunciando palabras sin sentido,
puertas correderas
y automóviles asustados.
El tacto de una sábana impersonal
y de una mano sin vida,
el frío de un cuerpo sin sangre,
un aliento perdiéndose en la noche,
un último intento desesperado
por retornar del lugar sin retorno,
las últimas fuerzas desvanecidas entre sus manos.
Ella baila descalza entre los muertos,
navega por un mar oscuro de agonías.
Ella baila entre los muertos
y esquiva el dolor a duras penas.
Sola,
en paz pero en guerra,
perdida y sola
entre las nieblas de su vida.
Ella baila entre los muertos
y siente que los muertos la miran,
bailando descalzos entre las nieblas.
Ella baila,
descalza,
entre los muertos
mientras arranca una a una las memorias
y bailan, descalzos, para ella
los muertos que ya no volverán.
Laia Blanch
Alex Grey - CosmicLos buenos deseos
Aliarse al tiempo y a los sueños
Provocar una lluvia de flores
Navegar por un crepúsculo
Enseñar a volar a una pajarita de papel
Abrazar árboles y congelar relámpagos
Cubrirse bajo una seta cuando diluvia
Tejer sonrisas y armar esperanzas
Ser luz cuando hay luna nueva
Proclamar que cada día es un día perfecto
Atesorar canciones y versos fulminantes
Acariciar las nubes y diluirse en el cielo
Transformarse en aire, en viento, en brisa
Garabatear verdades y revelaciones en paisajes sórdidos
Sentir el reloj de los astros y la magia del orígen
Sentir que todo es paz
que todo es bello
que todo es simple y a la vez complejo
Retornar al primer suspiro,
Reformular mi nombre y mi sendero
Trepar a un pino y poder ver el bosque
Vivir con alas y energía
Ver con claridad
Sentir
Reír
Pensar
Besar
Soñar
Escribir
Ser
Estar
y
Existir.
Laia Blanch
(Explosión de los pies a la cabeza)
En oleadas vuelve la vida
En un vaivén súbito que se resuelve
Entre temblores y carne por descubrir.
¿Atraparé ese misterio?
¿Ocuparé mi cuerpo de una vez por todas?
¿Resistiré las embestidas de la inconsciencia y del gris?
¿Ocuparé mi espacio con todo aquello que tenga sentido?
¿Renegaré del desconocido que habitaba en mí?
¿Conciliaré mi presencia con todas las ausencias y agujeros?
¿Condensaré en mi danza del azar mi esencia?
¿Sentiré?
Algún día sentiré.
Canales de existencia que se abren
como diques desbocados en tormenta.
Atrás queda la extenuación,
la insoportable carga de este ser.
Cada piedra que cae de mi bolsillo
Me concede un poco más de altura
Y me aleja
y me adentra
en un río sin agua.
Nadando entre lo intangible encuentro
Ecos de viejos latigazos y otras lacras.
Tiro del hilo,
caigo al suelo
Y el laberinto se desvanece.
No son paredes esas paredes
no es el centro ese vacío
no es al guardián a quién temo
-es a mí y a mi sombra-
Es imposible perderse cuando no existen muros
es imposible salir si no hay entradas
es imposible palpar con la mano el camino
si no existe muro, ni entrada
ni mano ni camino ni palpar ni palpador .
El misterio resuelto,
(No me haces falta, Ariadna)
Sólo necesito poner un pie delante del otro
Y no pensar
Y no pensar.
Esta secreta danza nocturna que me zarandea
Esta explosión primordial,
este nacer
Este sentir que siento, simplemente.
Este saber que soy algo más que un cuerpo sordo
o un fuego tosco
o un punto tonto entre las galaxias.
Este retorno a algo sagrado e innombrable
A la columna vertebral del universo
A algo central, a algo sin centro.
Este sentir,
este no sentir.
Este sentir,
Este no sentir...