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jueves, enero 01, 2015

Fukanzazengi de Eihei Dogen


La Vía es fundamentalmente perfecta. Penetra todo. ¿Cómo podría depender de la práctica y de la realización? El vehículo del dharma es libre y despejado de todas las trabas. ¿En qué es necesario aplicar el esfuerzo concentrado del hombre? En verdad el Gran Cuerpo está más allá del polvo del mundo. ¿Quién podría creer que existe un medio de desempolvarlo? No es nunca distinto de cualquiera que sea, siempre exactamente allí donde esté. ¿Para qué sirve ir aquí o allí para practicar? 
Sin embargo, si hay una fisura, por muy estrecha que sea, la Vía queda tan alejada como el cielo de la tierra. Si se manifiesta la menor preferencia o la menor antipatía, el espíritu se pierde en la confusión. Imaginad a quien se pavonea de comprender y que se hace ilusiones de su propio despertar, entreviendo la sabiduría que penetra todas las cosas, une la Vía y clarifica el Espíritu y hace nacer el deseo de escalar el cielo mismo. Esta persona ha emprendido la exploración inicial ilimitada de las zonas frontales, pero está todavía de forma insuficiente sobre la Vía vital de la emancipación absoluta.
¿Tengo yo necesidad de hablar de Buda, que estaba en posesión del conocimiento innato? Se siente todavía la influencia de los seis años que él vivió, sentado en loto en una inmovilidad total. Y Bodhidharma, la transmisión hasta nuestros días del sello, ha conservado el recuerdo de sus nueve años de meditación delante de una pared. Si ésto sucedía con los santos de la antigüedad, ¿cómo los hombres de hoy pueden quedar dispensados de negociar la Vía?
Debéis en consecuencia abandonar una práctica basada en la comprensión intelectual, corriendo detrás de las palabras y ateniéndoos al sentido literal. Debéis aprender el giro que dirige vuestra luz hacia el interior, para iluminar vuestra verdadera naturaleza. El cuerpo y el espíritu se borrarán por sí mismos, y aparecerá vuestro rostro original. Si queréis alcanzar el Despertar, debéis practicar el Despertar sin demora.
Para Zazen, conviene una habitación silenciosa. Comed y bebed sobriamente. Rechazad todo empeño y abandonad todos los asuntos. No pensad: "ésto está bien, ésto está mal". No toméis partido ni a favor ni en contra. Parad todos los movimientos del espíritu consciente.
No juzguéis los pensamientos ni las perspectivas. No tengáis ningún deseo de convertiros en Buda. Zazen no tiene absolutamente nada que ver con la posición sentada o la posición tumbada.
En el sitio donde tenéis la costumbre de sentaros, extended una alfombrilla de paja y poned el zafu encima. Sentaos en loto o en medio loto. En la postura del loto, poned primero el pie derecho sobre el muslo izquierdo y el pie izquierdo sobre el muslo derecho.
Cuidad de aflojar vuestra ropa y vuestro cinturón, arreglándolos convenientemente.
Poned entonces la mano derecha sobre el pie izquierdo y la mano izquierda dirigida hacia arriba sobre la mano derecha; los extremos de los pulgares se tocan.
Sentáos bien rectos, en la actitud corporal correcta, ni basculada a la izquierda, ni basculada a la derecha, ni hacia delante, ni hacia atrás.
Tened cuidado de que las orejas estén en el mismo plano que los hombros y que la nariz esté en la misma línea vertical que el ombligo.
Poned la lengua pegada al paladar; la boca está cerrada; los dientes se tocan.
Los ojos deben quedar siempre abiertos, y debéis respirar suavemente por la nariz.
Cuando habéis conseguido la postura correcta, respirad profundamente una vez, inspirad y expirad. Basculad el cuerpo de derecha a izquierda e inmovilizaros en una posición sentada estable. Pensad en no pensar. ¿Cómo se piensa en no pensar? Más allá del pensamiento (Hishiryo). Esto es en sí mismo el arte esencial del Zazen.  
El Zazen del cual hablo no es el aprendizaje de la meditación, no es otra cosa que el Dharma de paz y felicidad, la práctica-realización del Despertar perfecto. Zazen es la manifestación de la última realidad. Las trampas y las redes no pueden nunca alcanzarlo. Una vez que habéis asido su corazón, sois idénticos al dragón cuando entra del agua e idénticos al tigre cuando penetra en la montaña. Pues hay que saber que en este momento preciso - cuando se practica Zazen - el verdadero Dharma se manifiesta y que desde el principio hay que apartar la flojedad física y mental y la distracción.
Cuando os levantéis, moveros suavemente y sin prisa, calmada y deliberadamente. No os levantéis de manera súbita o brusca. Cuando se echa una mirada sobre el pasado, se percibe que la trascendencia de la iluminación o la no iluminación, que morir sentado o de pie, siempre ha dependido del vigor del Zazen.
Además, la apertura a la iluminación en una determinada ocasión dada por un dedo, una bandera, una aguja, un martillo, el cumplimiento de la realización gracias a un cazamoscas, un puño, un bastón, un grito, todo eso no puede ser asido totalmente por el pensamiento dualista del hombre. En verdad, tampoco puede ser mejor conocido mediante el ejercicio de los poderes naturales. Eso está más allá de lo que el hombre escucha y ve ¿acaso no es un principio anterior a los conocimientos y a las percepciones? .
Dicho ésto, importa poco que seamos o no inteligentes. No hay diferencia entre el tonto y el listo. Cuando uno concentra su esfuerzo en un solo espíritu, eso en sí mismo es negociar la Vía. La práctica-realización es pura por naturaleza. Adelantar es un asunto de cotidianeidad.
En conjunto, este mundo y los otros, a la vez en India y en China, respetan el sello de Buda. La particularidad de esta escuela prevalece: simplemente devoción a la meditación sentada, sentarse inmóvil en un compromiso total. Aunque se dice que hay tantas almas como hombres, todos negocian la Vía de la misma manera, practicando zazen. ¿Por qué abandonar el asiento que os está reservado en la casa para errar en las tierras polvorientas de otros reinos? Un solo traspiés, y os escapáis de la Vía trazada toda recta delante de vosotros.
Habéis tenido la suerte única de tomar una forma humana. No perdáis vuestro tiempo. Lleváis vuestra contribución a la obra esencial de la Vía de Buda. ¿Quien tomaría un placer vano de la llama que surge del silex? Forma y sustancia son como el rocío en la hierba, el destino semejante a un relámpago - que se desvanece en un instante - .
Os lo ruego, honrados discípulos del Zen. Acostumbrados desde hace mucho tiempo a tantear al elefante en la oscuridad, no temáis al verdadero dragón. Concentrad vuestra energía en la Vía que indica el absoluto sin desvío. Respetad al hombre realizado, que se sitúa más allá de los actos de los hombres. Poneos en armonía con la iluminación de los Budas; suceded a la dinastía legítima del Satori de los Patriarcas. Conducíos siempre así y seréis como ellos son. Vuestra habitación del tesoro se abrirá por sì misma, y la utilizaréis como mejor os parezca.

Fukanzazengi - Eihei Dogen

domingo, febrero 20, 2005

El sometimiento de la mente

1.- En Busca del Toro

¡Solo en el desierto, perdido en la jungla, el muchacho busca y busca! Las aguas enervadas, las montañas lejanas y el camino interminable... cansado y en desesperación, no sabe dónde ir, solamente escucha los pájaros vespertinos cantando en el bosque.

La inspiración para este primer paso, el cual es la búsqueda del toro, es sentir que las cosas no están completas, que falta algo. Ese sentimiento de pérdida produce dolor. Buscas lo que sea para que la situacion sea correcta, y descubres el intento del ego de crear un ambiente ideal es inaceptable.

en busca del toro

2.- Descubriendo las Huellas

Por la corriente y bajo los árboles, dispersas, están las huellas del perdido; la hierba dulce crece tupidamente – ¿ha encontrado él el camino? No obstante en los cerros distantes, a lo lejos, la bestia deambula, su nariz alcanza los cielos y nada puede esconderse.

Entendiendo el origen encuentras la posibilidad de trascender el dolor. Esta es la percepción de las Cuatro Nobles Verdades. Ves que el dolor resulta de los conflictos creados por el ego y descubrir las huellas del toro, que son las marcas profundas del ego en todos los juegos y eventos. Más bien que en la fe ciega, te inspiras por las conclusiones obvias y lógicas. Esto corresponde a los caminos Shravakayana y Pratyekabuddhayana.

descubriendo las huellas


3.- Percibiendo el Toro

El muchacho encuentra el camino por el sonido que escucha; con lo cual ve en el origen de las cosas, y todos los sentidos están en un armonioso orden; en todas sus actividades, el orden y la armonía están presentes. Es como la sal en el agua y la pega en el color, [está ahí, como entidad individual, aunque no los distingamos]. Cuando el ojo es propiamente dirigido, él encontrará que eso no es otro que él mismo.

Te sobrecoges al percibir el toro y entonces, porque ya no es más un misterio, te preguntas si realmente está ahí; percibes la cualidad insustancial. Cuando comienzas a aceptar esta percepción de no-dualidad, te relajas, porque ya no tienes que defenderte de la existencia de tu ego. Entonces puede darte el lujo de abrirte y ser generoso. Comienzas a ver otra forma de tratar con tus proyecciones y esa es la felicidad en si misma, el primer nivel espiritual de la obtención del Bodhisattva.

percibiendo al toro


4.- Cogiendo al Toro

Perdido largamente en el desierto inhóspito, el muchacho, al fin, ha encontrado al toro y ha puesto sus manos en él, pero debido a la presión del mundo exterior, es muy difícil mantener al toro bajo control. Él constantemente añora los pastos dulces. La naturaleza salvaje todavía está sin gobernar y rehúsa totalmente desgajarse. Si el pastor desea ver el toro completamente en armonía con él mismo, seguramente tiene que usar libremente el látigo.

Al vislumbrar al toro, encuentras que la generosidad y la disciplina no son suficientes para tratar con tus proyecciones, porque todavía no has trascendido completamente la agresión. Tienes que reconocer la precisión de los recursos diestros y la simplicidad de ver las cosas como son, conectadas al desarrollo completo de la compasión. La subyugación de la agresión no puede ser ejercida en una estructura dualística – se requiere una dedicación total en el camino compasivo del Bodhisattva, o sea, el desarrollo de la paciencia y la energía.

cogiendo al toro


5.- Domando al Toro

Una vez que el toro se ha capturado, el sometimiento del toro se logra por la precisión de la consciencia panorámica meditativa y el látigo astuto del conocimiento trascendente. El Bodhisattva ha logrado los actos trascendentes (paramitas) no vivir en nada.


domando al toro


6.- Llevando al Toro a Casa

Ya no hay más ninguna pregunta que buscar. El toro (la mente) finalmente obedece al maestro y llega a ser la actividad creativa. Esta es la penetración al estado de iluminación – el Vajra – como el Samadhi del Undécimo Bhumi. Con la apertura de la experiencia de Mahamudra, la luminosidad y el color del mandala llega a ser la musica que guía al toro a casa.

llevando al toro a casa


7.- La Trascendencia del Toro

Inclusive esa felicidad y color llegan a ser impertinentes. El mandala Mahamudra de símbolos y energías se disuelve en Maha Ati a través de la ausencia total de la idea de la experiencia. No hay más toro. La sabiduría loca ha llegado a ser más y más aparente y tú totalmente abandonas la ambición de manipular.

la trascendencia del Toro


8.- Ambos, el Toro y el ‘Yo’, Trascienden

Esta es la ausencia de ambos la lucha y la no-lucha. Es la imagen desnuda del principio primordial del Buda. Esta entrada en el Dharmakaya es la perfección de la no-vigilancia – no hay más criterio y el entendimiento de Maha Ati, como la última etapa, es trascendida completamente.

ambos, el Toro y el Yo , trascienden



9.- Alcanzando el Origen

Dado que hay esa libertad e ingenuidad y la ausencia total de temor, el juego o la participación de las sabidurías es un proceso natural. El origen de la energía, que no necesita ser buscado, está ahí; o sea, que ere rico en lugar de que te has enriquecido por algo. Porque hay una ternura básica como también un espacio básico, la actividad del Buda de la compasión está viva y también toda la comunicación es creativa. Es el origen en el sentido de ser un tesoro inextinguible de la actividad del Buda. Esto es, entonces, el Sambhogakaya.

alcanzando el orígen



10.- En el Mundo

Nirmanakaya es el estado del despertar completo de estar en el mundo. Su acción es como la luna reflejándose en cientos de vasijas de agua. La luna no tiene deseo de reflejarse, pero esa es su naturaleza. Este estado trata con la tierra y su simplicidad final, trascendiendo subsecuentemente el ejemplo de cada uno. Es el estado de ‘colapso total’ o ‘perro viejo’. Destruyes lo que necesita ser destruido, subyugas lo que necesita ser subyugado, y cuidas de lo que necesita tu cuidado.


en el mundo

martes, diciembre 21, 2004

domingo, diciembre 12, 2004

dirty-zen


el meditador

Confucio dixit:

"Ahora que has roto la pared a cabezazos,

¿qué harás en la habitación vecina?"


Dirty-zen realism poem

El niño caminaba junto al Sabio
Y el niño preguntó al Sabio:
Dime, Sabio, ¿qué significa atolladero?
Y el Sabio señaló con el dedo a un oficinista
40 horas jornada laboral 90.000 ptas. Salario bruto

El niño chupaba de un JB junto al Sabio
Y el niño preguntó al Sabio:
Dime, Sabio, ¿qué significa paleto?
Y el Sabio condujo el niño a la iglesia
En donde con el dedo trazó un círculo
En torno al sacerdote y a su feligresía.

El niño preparaba la papelina para el Sabio
Y el niño preguntó al Sabio:
Dime, Sabio, ¿qué significa hijoputa?
Y el Sabio cerró la mano
En torno a un globo terráqueo a escala
Y dándole impulso lo hizo girar sobre su eje.

El niño chupaba LSD junto al Sabio
Y el niño preguntó al Sabio:
Dime, Sabio, ¿qué significa lúcido?
Y el Sabio resiguió con el dedo
La imagen que el niño y el Sabio proyectaban en el río
Para inmediatamente después saltar al río
Justo al mismo punto del río
A donde saltó también el niño
Apenas una semana después.

Sergi Puerto





y un koan para reflexionar un poco...

"¿Cuál es el sonido del silencio?"