sábado, febrero 19, 2005

un muro de metacrilato


telarañas en las costuras

Te echo de menos,
la cama revuelta,
ese zumo de naranja
y las revistas abiertas.
Y en el espejo
ya no encuentro tu mirada
no hay besos en la ducha,
ni pelos, ni nada.
Y entre nosotros,
un muro de metacrilato
no nos deja olernos
ni manosearnos.
Y por las noches
todo es cambio de postura
y encuentro telarañas por las costuras.

Lo mismo te echo de menos, lo mismo
que antes te echaba de más.

Si tú no te das cuenta de lo que vale,
el mundo es una tontería
si vas dejando que se escape lo que más querías.

Si tú no te das cuenta de lo que vale,
el mundo es una tontería
si vas dejando que se escape lo que más querías.

Echo de menos
el crujir de tus tostadas
sentir por el pasillo
tu gato que araña.
Y en mi camisa
llevo tu aroma preso,
y el rojo de tus labios por el cuello.
Y entre nosotros,
un muro de metacrilato
no nos deja olernos
ni manosearnos.
Y por las noches
todo es cambio de postura
y encuentro telarañas por las costuras.

Lo mismo te echo de menos, lo mismo
que antes te echaba de más.

Porque si tú no te das cuenta de lo que vale,
el mundo es una tontería
si vas dejando que se escape lo que más querías.

(Llora que tú tienes que llorar hasta llenar la cantimplora
con aquellas lagrimitas por lo que más querías)

Si tú no te das cuenta de lo que vale,
el mundo es una tontería
si vas dejando que se escape lo que más querías

Kiko Veneno

lágrimas del alma

martes, febrero 15, 2005

Algo más de Borges

Borges

Fragmentos de un evangelio apócrifo


3. Desdichado el pobre en espíritu, porque bajo la tierra será lo que ahora es en la tierra.

4. Desdichado el que llora, porque ya tiene el hábito miserable del llanto.

5. Dichosos los que saben que el sufrimiento no es una corona de gloria.

6. No basta ser el último para ser alguna vez el primero.

7. Feliz el que no insiste en tener razón, porque nadie la tiene o todos la tienen.

8. Feliz el que perdona a los otros y el que se perdona a si mismo. Bienaventurados los mansos, porque no condescienden a la discordia.

10. Bienaventurados los que no tienen hambre de justicia, porque saben que nuestra suerte, adversa o piadosa, es obra del azar, que es inescrutable.

11. Bienaventurados los misericordiosos, porque su dicha esta en el ejercicio de la misericordia y no en la esperanza de un premio.

12. Bienaventurados los de limpio corazón, porque ven a Dios.

El Cristo de San Juan de la Cruz - Salvador Dalí


13. Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque les importa más la justicia que su destino humano.

14. Nadie es la sal de la tierra, nadie, en algún momento de su vida, no lo es.

15. Que la luz de una lámpara se encienda, aunque ningún hombre la vea. Dios la verá.

16. No hay mandamiento que no pueda ser infringido, y también los que digo y los que los profetas dijeron.

17. El que matare por la causa de la justicia, o por la causa que el cree justa, no tiene culpa.

18. Los actos de los hombres no merecen ni el fuego ni los cielos.

19. No odies a tu enemigo, porque si lo haces, eres de algún modo su esclavo. Tu odio nunca será mejor que tu paz.

20. Si te ofendiere tu mano derecha, perdónala; eres tu cuerpo y eres tu alma y es arduo, o imposible, fijar la frontera que los divide.

24. No exageres el culto de la verdad; no hay hombre que al cabo de un día, no haya mentido con razón muchas veces.

Buddha - www.danielasabina.com


25. No jures, porque todo juramento es un énfasis.

26. Resiste al mal, pero sin asombro y sin ira. A quien te hiriere en la mejilla derecha, puedes volverle la otra, siempre que no te mueva el temor.

27. Yo no hablo de venganzas ni de perdones; el olvido es la única venganza y el único perdón.

28. Hacer el bien a tu enemigo puede ser obra de justicia y no es arduo; amarlo, tarea de ángeles y no de hombres.

29. Hacer el bien a tu enemigo es el mejor modo de complacer tu vanidad.

30. No acumules oro en la tierra, porque el oro es padre del ocio, y este, de la tristeza y del tedio.

31. Piensa que los otros son justos o lo serán, y si no es así, no es tuyo el error.

32. Dios es mas generoso que los hombres y los medirá con otra medida.

33. Da lo santo a los perros, echa tus perlas a los puercos; lo que importa es dar.

detalle de la Creación de Adán de Miguel Ángel


34. Busca por el agrado de buscar, no por el de encontrar . . .

39. La puerta es la que elige, no el hombre.

40. No juzgues al árbol por sus frutos ni al hombre por sus obras; pueden ser peores o mejores.

41. Nada se edifica sobre la piedra, todo sobre la arena, pero nuestro deber es edificar como si fuera piedra la arena...

47. Feliz el pobre sin amargura o el rico sin soberbia.

48. Felices los valientes, los que aceptan con animo parejo la derrota o las palmas.

49. Felices los que guardan en la memoria palabras de Virgilio o de Cristo, porque éstas darán luz a sus días.

50. Felices los amados y los amantes y los que pueden prescindir del amor.

51. Felices los felices.


, fragmento extraído de "Elogio de la sombra" de J.L.Borges


detalle de la Capila Sixtina

San sebastián, el mártir


sábado, febrero 12, 2005

No te salves


No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca
no te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo

pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino

y te salvas
entonces
no te quedes conmigo.

M.Benedetti

Mario Benedetti

viernes, febrero 11, 2005

Así habló Zarathustra



la crucificción - Katarina Monnier

¡Oh hombre! ¡Presta atención!
¿Qué dice la profunda medianoche?
«Yo dormía, dormía, -
De un profundo soñar me he despertado: -
El mundo es profundo
Y más profundo de lo que el día ha pensado.
Profundo es su dolor,
El placer - es más profundo aún que el sufrimiento:
El dolor dice: ¡Pasa!
Mas todo placer quiere eternidad,
-¡Quiere profunda, profunda eternidad!»

Así habló Zarathustra, F. Nietzsche


have a nietzche day!

jueves, febrero 10, 2005

Los dos reyes y los dos laberintos


Borges en su laberinto

LOS DOS REYES Y LOS DOS LABERINTOS

Cuentan los hombres dignos de fe (pero Alá sabe más) que en los primeros días hubo un rey de las islas de Babilonia que congregó a sus arquitectos y magos y les mandó construir un laberinto tan complejo y sutil que los varones más prudentes no se aventuraban a entrar, y los que entraban se perdían. Esa obra era un escándalo, porque la confusión y la maravilla son operaciones propias de Dios y no de los hombres. Con el andar del tiempo vino a su corte un rey de los árabes, y el rey de Babilonia (para hacer burla de la simplicidad de su huésped) lo hizo penetrar en el laberinto, donde vagó afrentado y confundido hasta la declinación de la tarde. Entonces imploró socorro divino y dio con la puerta. Sus labios no profirieron queja ninguna, pero le dijo al rey de Babilonia que él en Arabia tenía otro laberinto y que, si Dios era servido, se lo daría a conocer algún día. Luego regresó a Arabia, juntó sus capitanes y sus alcaides y estragó los reinos de Babilonia con tan venturosa fortuna que derribó sus castillos, rompió sus gentes e hizo cautivo al mismo rey. Lo amarró encima de un camello veloz y lo llevó al desierto. Cabalgaron tres días, y le dijo: “¡Oh, rey del tiempo y sustancia y cifra del siglo!, en Babilonia me quisiste perder en un laberinto de bronce con muchas escaleras, puertas y muros; ahora el Poderoso ha tenido a bien que te muestre el mío, donde no hay escaleras que subir, ni puertas que forzar, ni fatigosas galerías que recorrer, ni muros que te veden el paso.”
Luego le desató las ligaduras y lo abandonó en mitad del desierto, donde murió de hambre y de sed. La gloria sea con Aquél que no muere.

JORGE LUIS BORGES

el laberinto de arena

miércoles, febrero 09, 2005

en el centro del laberinto


LLEGANDO AL CENTRO DEl LABERINTO

ELOGIO A LA SOMBRA

La vejez (tal es el nombre que los otros le dan)
puede ser el tiempo de nuestra dicha.
El animal ha muerto o casi ha muerto.
Quedan el hombre y su alma.
Vivo entre formas luminosas y vagas
que no son aún la tiniebla.
Buenos Aires,
que antes se desgarraba en arrabales
hacia la llanura incesante,
ha vuelto a ser la Recoleta, el Retiro,
las borrosas calles del Once
y las precarias casas viejas
que aún llamamos el Sur.
Siempre en mi vida fueron demasiadas las cosas;
Demócrito de Abdera se arrancó los ojos para pensar;
el tiempo ha sido mi Demócrito.
Esta penumbra es lenta y no duele;
fluye por un manso declive
y se parece a la eternidad.
Mis amigos no tienen cara,
las mujeres son lo que fueron hace ya tantos años,
las esquinas pueden ser otras,
no hay letras en las páginas de los libros.
Todo esto debería atemorizarme,
pero es una dulzura, un regreso.
De las generaciones de los textos que hay en la tierra
sólo habré leído unos pocos,
los que sigo leyendo en la memoria,
leyendo y transformando.
Del Sur, del Este, del Oeste, del Norte,
convergen los caminos que me han traído
a mi secreto centro.
Esos caminos fueron ecos y pasos,
mujeres, hombres, agonías, resurrecciones,
días y noches,
entresueños y sueños,
cada ínfimo instante del ayer
y de los ayeres del mundo,
la firme espada del danés y la luna del persa,
los actos de los muertos,
el compartido amor, las palabras,
Emerson y la nieve y tantas cosas.
Ahora puedo olvidarlas. Llego a mi centro,
a mi álgebra y mi clave,
a mi espejo.
Pronto sabré quién soy.

Jorge Lusi Borges


en el centro del dédalo...

martes, febrero 01, 2005

Los impostores


broken - Adam Haze

Me senté en el último banco de la iglesia al lado de una desconocida. La observé de reojo: tenía más o menos mi edad y parecía algo inquieta. Creo que no prestaba demasiada atención a la ceremonia ya que jugueteaba de forma mecánica con la piedra azabache engastada en el anillo que adornaba el dedo corazón de su mano izquierda. Al sentirse espiada por un extraño, clavó sus ojos molestos sobre mí y me obligó a desviar la curiosidad hacia el florido altar en el que transcurría aquella monótona comedia teatral.
María , mi futura esposa, lucía un precioso vestido blanco a juego con las delicadas flores del ramillete y un velo que cubría parte de su rostro. Yo estaba de pie junto a ella, casi de espaldas a los invitados, sumido con total devoción en las palabras del padre Aurelio.
Me hallaba entallado en un rígido frac negro y, visto desde lejos, era patético ya que parecía un pingüino encarcelado a punto de besar un merengue bajo la atenta mirada del incansable charlatán enviado por Dios. Observarme con aquel ridículo disfraz removió mis más amargos recuerdos infantiles. La obsesiva imagen de mi madre alzándose ante mí y tendiéndome una horrible camisa que sería mi regalo de cumpleaños. Me decía que era preciosa y que me la pusiera pero yo sólo tenía ojos para aquellas horrorosas puntillas que engalanaban los puños y el cuello. Según ella, con aquella camisa sería el niño más guapo de la escuela pero no tardé en constatar – por las risitas crueles a mis espaldas – que mis compañeros de clase no opinaban lo mismo que mamá. Aún así, por alguna incomprensible razón, obedecía sin rechistar a esa señora que me había dado la vida y me cuidaba con todo su amor pero me humillaba, sin saberlo, con su empalagosa protección y su asfixiante autoridad azucarada.
Miré a María y ella me devolvió la mirada con una tierna sonrisa mientras, frente a nosotros, el padre Aurelio proseguía con su divina perorata. Ladeé un poco la cabeza para poder atisbar a los invitados de las primeras filas. El abuelo Facundo lloraba emocionado y papá le tendía un pañuelo mientras le tomaba del brazo. También estaban mis dos tías, Virtudes y Constancia, que no podía reprimir sus comentarios por lo bajito y no se perdían detalle alguno de la boda. En la cuarta fila vi a Fermín y a Nito, mis inseparables amigos de la infancia, que habían acudido con sendas esposas e hijos. Pero más allá de ellos mis ojos se extraviaban en la vasta congregación de familiares lejanos, colegas del trabajo y parientes o amigos de María.
Desde el último banco no gozaba de una gran perspectiva pero veía lo suficiente para reconocer a la pelirroja prima Ana, sentada al lado de tía Constancia, a Carlos Mendoza, amigo y socio de mi padre o a Nito y Fermín con sus respectivas familias. Los nenes estaban ensimismados mirando el techo de la iglesia con cara bobalicona. Se aburrían soberanamente, se notaba, con aquella pantomima del anciano con túnica blanca que alzaba los brazos al cielo y explicaba cuentos sosos de pastores, de ovejas y de su padre, el señor Dios. A medida que avanzaba el sermón, en sus caras y en la mía se iba dibujando el terror y el desconcierto que provocaba aquel ser divino al que tanto loaba el padre Aurelio. Según decía, Dios era fuente de amor y misericordia pero, para mí, aquel ente etéreo se reducía a una estúpida farsa. Su implacable sombra caía a diario sobre el mundo en forma de guerra, miseria y muerte pero resulta que nadie se percataba de ello. Paradójicamente, todos adoraban a aquel ser supremo que crucificaba a su hijo en nombre del amor. Todos le aclamaban, todos excepto yo. ¿Cómo se supone que he de venerar a un padre que me crucificó en el despacho de su empresa sin consultarme antes? Si por lo menos hubiera tenido vocación de arquitecto ... yo nunca quise diseñar casas unifamiliares, yo quería ser geólogo y vivir en el campo, pero a nadie le importó. Tenía que esconder la colección de minerales bajo una baldosa de mi habitación porque papá opinaba que sólo eran unos pedruscos y mamá decía que pronto haría limpieza y los tiraría todas esas estúpidas piedras a la basura.
El leve traqueteo del banco me arrancó de mi ensueño, la mujer de al lado no podía estarse quieta. Se movía todo el tiempo; cruzaba y descruzaba las piernas cada treinta segundos, carraspeaba nerviosamente, farfullaba palabras ininteligibles y frotaba con sus dedos sudorosos la piedra del anillo una y otra vez. Tuve la tentación de preguntarle si se encontraba bien o si le apetecía salir a tomar el aire pero deseché esa posibilidad de inmediato porque no quería perderme por nada en el mundo el momento culminante de la ceremonia.

- Eduardo Martínez Romero, ¿aceptas a María Valle López como esposa?- dijo el párroco.
- No, ¡no quiero! - grité yo desde la última fila. Pero el padre Aurelio, como el resto de los invitados, hizo caso omiso a mi tajante negativa y prosiguió a realizar la misma pregunta a María. Ella contestó con un ‘sí quiero’ tan natural como el mío y llegaron los anillos. Yo le puse el anillo con suma delicadeza pero ella lo arrojó furiosamente contra el suelo. La piedra de azabache estalló retumbando en las paredes de la iglesia al mismo tiempo que gritaba con voz firme su ‘No quiero,¡no!’, pero ya nadie escucharía aquel grito sepultado bajo la trepidante marcha nupcial y el beso sordo de los recién casados.


Laia


los amantes  - René Magritte


sábado, enero 29, 2005

Canción de cuna



CANCIÓN DE CUNA

Hoy me siento cosa pequeña
Bebé urgido de manos y caricias
y canciones para soñar hadas
me sé flor delicada en un jardín de espinas negras
tengo los pétalos helados
y la sonrisa algo marchita
necesito
necesito
necesito esa otra piel que sabe
el camino,
que me guía
al edén perdido,
que conoce
el bosque del tiempo escondido.
A pesar de mis pasos ciegos
sus dedos siempre señalan
el umbral del cielo,
la ventana de esperanza,
el punto exacto
en el que los sueños
dejan de ser sólo eso
- fantasías-
el país distante de la cordura gris,
la senda de la comarca alegre
todos los atajos de la locura
necesito
necesito
necesito al duende-brújula
mi burbuja
ratoncito que habitas detrás de la luna
y velas mis insomnios
y despejas las pesadillas
ángel de palidez divina
necesito
necesito
necesito regalarte una mirada pura
necesito
necesito
oír una vez más tu canción de cuna

Laia

jueves, enero 27, 2005

Kybalion

Cuenta la leyenda que existió un dios egipcio llamado Toth. Era el escriba de los dioses, el intermediario entre éstos y los mortales, inventor de pequeñeces tales como la escritura, las matemáticas, la música, la geometría o la astronomía. A Toth se atribuye un oscuro libro llamado De Enoch, gérmen de la Cábala judía y la invención del arte adivinatorio del Tarot.
Los griegos le nombraron depositario de todo su saber y le bautizaron con el nombre de Hermes Trimegisto, Hermes en honor al dios Mercurio y Trimegisto porque era "el tres veces grande".
A Hermes Trimegisto se le atribuye La Tabla Esmeralda, uno de los textos esótericos más antiguos conocidos, grabado en una losa de esmeralda virgen y que contiene una decena de verdaddes gnósticas. El kybalión es uno de los muchos textos que conforman la extensa colección de saber hermético.

El kybalión de Hermes Trimegisto

Kybalion de Hermes Trimegisto

Los labios de la sabiduría permanecen cerrados, excepto para el oído capaz de comprender.

Donde quiera que estén las huellas del Maestro, allí los oídos del que está pronto para recibir sus enseñanzas se abren de par en par.

Cuando el oído es capaz de oír, entonces vienen los labios que han de llenarlos con sabiduría.

Los principios de la verdad son siete: el que comprende esto perfectamente, posee la clave mágica ante la cual todas las puertas del Templo se abrirán de par en par.

1. El TODO es Mente; el universo es mental.

2. Como es arriba, es abajo; como es abajo, es arriba.

3. Nada está inmóvil; todo se mueve; todo vibra.

4. Todo es doble, todo tiene dos polos; todo, su par de opuestos: los semejantes y los antagónicos son lo mismo; los opuestos son idénticos en naturaleza, pero diferentes en grado; los extremos se tocan; todas las verdades son medias verdades, todas las paradojas pueden reconciliarse.

5. Todo fluye y refluye; todo tiene sus períodos de avance y retroceso, todo asciende y desciende; todo se mueve como un péndulo; la medida de su movimiento hacia la derecha, es la misma que la de su movimiento hacia la izquierda; el ritmo es la compensación.

6. Toda causa tiene su efecto; todo efecto tiene su causa; todo sucede de acuerdo a la ley; la suerte no es más que el nombre que se le da a la ley no reconocida; hay muchos planos de casualidad, pero nada escapa a la Ley.

7. La generación existe por doquier; todo tiene su principio masculino y femenino; la generación se manifiesta en todos los planos.

kybalion

La mente así como todos los metales y demás elementos, pueden ser transmutados, de estado en estado, de grado en grado, de condición en condición, de polo a polo, de vibración en vibración. La verdadera transmutación hermética es una práctica, un método, un arte mental.

Más allá del Kosmos, del Tiempo, del Espacio, de todo cuanto se mueve y cambia, se encuentra la realidad Substancial, la Verdad Fundamental.

Lo que constituye la Verdad fundamental, la Realidad substancial, está más allá de toda denominación, pero el sabio lo llama el TODO.

En su esencia, el TODO es incognoscible, Mas el dictamen de la razón debe ser recibido hospitalariamente, y tratado con respeto.

El universo es una creación mental sostenida en la mente del TODO.



El TODO crea en su mente infinita, innumerables universos, los que existen durante eones de tiempo, y así y todo, para Él, la creación, desarrollo, decadencia y muerte de un millón de universos no significa más que el tiempo que se emplea en un abrir y cerrar de ojos.

La mente infinita del TODO es la matriz del Kosmos.

En la Mente del Padre‑Madre, los hijos están en su hogar.

No hay nadie que no tenga padre y madre en el Universo.


el uniiverso vibrante

El sabio a medias, reconociendo la irrealidad relativa del Universo, se imagina que puede desafiar sus leyes, ése no es más que un tonto vano y presuntuoso, que se estrellará contra las rocas y será aplastado por los elementos, en razón de su locura. El verdadero sabio conociendo la naturaleza del universo, emplea la Ley contra las leyes: las superiores contra las inferiores, y por medio de la alquimia transmuta lo que no es deseable, en lo valioso y de esta manera triunfa. La maestría consiste, no en sueños anormales, visiones o imágenes fantasmagóricas, sino en el sabio empleo de las fuerzas superiores contra las inferiores vibrando en los más elevados. La transmutación (no la negación presuntuosa), es el arma del Maestro.

Si bien es cierto que todo está en el TODO, no lo es menos que el TODO está en todas las cosas. El que comprende esto debidamente, ha adquirido gran conocimiento.

Nada reposa; todo se mueve; todo vibra.

Todo es dual, todo tiene polos; todo su par de opuestos; los semejantes y desemejantes son los mismos; los opuestos son idénticos en naturaleza, difiriendo sólo en grado; los extremos se tocan; todas las verdades, son medias verdades, todas las paradojas pueden reconciliarse.

Todo fluye y refluye, todo asciende y desciende; la oscilación pendular se manifiesta en todas las cosas; la medida del movimiento hacia la derecha es la misma que el de la oscilación a la izquierda; el Ritmo es la compensación.

Toda causa tiene su efecto; todo efecto tiene su causa; todo ocurre de acuerdo con la ley. Azar no es más que el nombre que se le da a la ley no reconocida; hay muchos planos de causalidad, pero ninguno escapa a la ley.

El género está en todo, todo tiene su principio masculino y femenino; el género se manifiesta en todos los planos.


La posesión del conocimiento, si no va acompañada por una manifestación y expresión en la práctica y en la obra, es lo mismo que el enterrar metales preciosos: una cosa vana e inútil. El conocimiento, lo mismo que la fortuna, deben emplearse. La ley del uso es universal, y el que la viola sufre por haberse puesto en conflicto con las fuerzas naturales.

Para cambiar vuestra característica o estado mental, cambiad vuestra vibración.

Para destruir un grado de vibración no deseable, póngase en operación el principio de polaridad y concéntrese a la atención en le polo opuesto al que se desea suprimir. Lo no deseable se mata cambiando su polaridad.

La mente, así como los metales y los elementos, puede transmutarse de grado en grado, de condición en condición, de polo a polo, de vibración en vibración.

El ritmo puede neutralizarse mediante el arte de la polarización.

Nada escapa al principio de causa y efecto, pero hay muchos planos de Causalidad y uno puede emplear las leyes del plano superior para dominar a las del inferior.

El sabio sirve en lo superior, pero rige en lo inferior. Obedece a las leyes que están por encima de él, pero en su propio plano y en las que están por debajo de él, rige y ordena. Sin embargo, al hacerlo, forma parte del principio en vez de oponerse al mismo. El sabio se sumerge en la Ley, y comprendiendo sus movimientos, opera en ella en vez de ser su ciego esclavo. Semejantemente al buen nadador, va de aquí para allá, según su propia voluntad, en vez de dejarse arrastrar como el madero que flota en la corriente. Sin embargo el nadador, el sabio y el ignorante, están todos sujetos a la ley. Aquél que esto comprenda va en el buen camino que conduce a la Maestría.

el alquimista - Pieter Breughel