martes, junio 09, 2009

La biblioteca de Babel

La biblioteca, Maria Elena Vieira da Silva

La Biblioteca de Babel

El universo (que otros llaman la Biblioteca) se componte de un número indefinido, y tal vez infinito, de galerías hexagonales, con vastos pozos de ventilación en el medio, cercados por barandas bajísimas. Desde cualquier hexágono se ven los pisos inferiores y superiores: interminablemente. La distribución de las galerías es invariable. Veinte anaqueles, a cinco largos anaqueles por lado, cubren todos los lados menos dos; su altura, que es la de los pisos, excede apenas la de un bibliotecario normal. Una de las caras libres da a un angosto zaguán, que desemboca en otra galería, idéntica a la primera y a todas. A izquierda y a derecha del zaguán hay dos gabinetes minúsculos. Uno permite dormir de pie; otro, satisfacer las necesidades finales. Por ahí pasa la escalera espiral, que se abisma y se eleva hacia lo remoto. En el zaguán hay un espejo, que fielmente duplica las apariencias. Los hombres suelen inferir de ese espejo que la Biblioteca no es infinita (si lo fuera realmente ¿a qué esa duplicación ilusoria?); yo prefiero soñar que las superficies bruñidas figuran y prometen el infinito... La luz procede de unas frutas esféricas que llevan el nombre de lámparas. Hay dos en cada hexágono: transversales. La luz que emiten es insuficiente, incesante.

Como todos los hombres de la Biblioteca, he viajado en mi juventud; he peregrinado en busca de un libro, acaso del catálogo de catálogos; ahora que mis ojos casi no pueden descifrar lo que escribo, me preparo a morir a unas pocas leguas del hexágono en que nací. Muerto, no faltarán manos piadosas que me tiren por la baranda; mi sepultura será el aire insondable; mi cuerpo se hundirá largamente y se corromperá y disolverá en el viento engendrado por la caída, que es infinita. Yo afirmo que la Biblioteca es interminable. Los idealistas arguyen que las salas hexagonales son una forma necesaria del espacio absoluto o, por lo menos, de nuestra intuición del espacio. Razonan que es inconcebible una sala triangular o pentagonal. (Los místicos pretenden que el éxtasis les revela una cámara circular con un gran libro circular de lomo continuo, que da toda la vuelta de las paredes; pero su testimonio es sospechoso; sus palabras, oscuras. Ese libro cíclico es Dios.) Básteme, por ahora, repetir el dictamen clásico: La Biblioteca es una esfera cuyo centro cabal es cualquier hexágono, cuya circunferencia es inaccesible.

A cada uno de los muros de cada hexágono corresponden cinco anaqueles; cada anaquel encierra treinta y dos libros de formato uniforme; cada libro es de cuatrocientas diez páginas; cada página, de cuarenta renglones; cada renglón, de unas ochenta letras de color negro. También hay letras en el dorso de cada libro; esas letras no indican o prefiguran lo que dirán las páginas. Sé que esa inconexión, alguna vez, pareció misteriosa. Antes de resumir la solución (cuyo descubrimiento, a pesar de sus trágicas proyecciones, es quizá el hecho capital de la historia) quiero rememorar algunos axiomas.

El primero: La Biblioteca existe ab alterno. De esa verdad cuyo colorario inmediato es la eternidad futura del mundo, ninguna mente razonable puede dudar. El hombre, el imperfecto bibliotecario, puede ser obra del azar o de los demiurgos malévolos; el universo, con su elegante dotación de anaqueles, de tomos enigmáticos, de infatigables escaleras para el viajero y de letrinas para el bibliotecario sentado, sólo puede ser obra de un dios. Para percibir la distancia que hay entre lo divino y lo humano, basta comparar estos rudos símbolos trémulos que mi falible mano garabatea en la tapa de un libro, con las letras orgánicas del interior: puntuales, delicadas, negrísimas, inimitablemente simétricas.

El segundo: El número de símbolos ortográficos es veinticinco. Esa comprobación permitió, hace trescientos años, formular una teoría general de la Biblioteca y resolver satisfactoriamente el problema que ninguna conjetura había descifrado: la naturaleza informe y caótica de casi todos los libros. Uno, que mi padre vio en un hexágono del circuito quince noventa y cuatro, constaba de las letras MCV perversamente repetidas desde el renglón primero hasta el último. Otro (muy consultado en esta zona) es un mero laberinto de letras, pero la página penúltima dice «Oh tiempo tus pirámides». Ya se sabe: por una línea razonable o una recta noticia hay leguas de insensatas cacofonías, de fárragos verbales y de incoherencias. (Yo sé de una región cerril cuyos bibliotecarios repudian la supersticiosa y vana costumbre de buscar sentido en los libros y la equiparan a la de buscarlo en los sueños o en las líneas caóticas de la mano... Admiten que los inventores de la escritura imitaron los veinticinco símbolos naturales, pero sostienen que esa aplicación es casual y que los libros nada significan en sí. Ese dictamen, ya veremos no es del todo falaz.)

Durante mucho tiempo se creyó que esos libros impenetrables correspondían a lenguas pretéritas o remotas. Es verdad que los hombres más antiguos, los primeros bibliotecarios, usaban un lenguaje asaz diferente del que hablamos ahora; es verdad que unas millas a la derecha la lengua es dialectal y que noventa pisos más arriba, es incomprensible. Todo eso, lo repito, es verdad, pero cuatrocientas diez páginas de inalterables MCV no pueden corresponder a ningún idioma, por dialectal o rudimentario que sea. Algunos insinuaron que cada letra podía influir en la subsiguiente y que el valor de MCV en la tercera línea de la página 71 no era el que puede tener la misma serie en otra posición de otra página, pero esa vaga tesis no prosperó. Otros pensaron en criptografías; universalmente esa conjetura ha sido aceptada, aunque no en el sentido en que la formularon sus inventores.

Hace quinientos años, el jefe de un hexágono superior dio con un libro tan confuso como los otros, pero que tenía casi dos hojas de líneas homogéneas. Mostró su hallazgo a un descifrador ambulante, que le dijo que estaban redactadas en portugués; otros le dijeron que en yiddish. Antes de un siglo pudo establecerse el idioma: un dialecto samoyedo-lituano del guaraní, con inflexiones de árabe clásico. También se descifró el contenido: nociones de análisis combinatorio, ilustradas por ejemplos de variaciones con repetición ilimitada. Esos ejemplos permitieron que un bibliotecario de genio descubriera la ley fundamental de la Biblioteca. Este pensador observó que todos los libros, por diversos que sean, constan de elementos iguales: el espacio, el punto, la coma, las veintidós letras del alfabeto. También alegó un hecho que todos los viajeros han confirmado: No hay en la vasta Biblioteca, dos libros idénticos. De esas premisas incontrovertibles dedujo que la Biblioteca es total y que sus anaqueles registran todas las posibles combinaciones de los veintitantos símbolos ortográficos (número, aunque vastísimo, no infinito) o sea todo lo que es dable expresar: en todos los idiomas. Todo: la historia minuciosa del porvenir, las autobiografías de los arcángeles, el catálogo fiel de la Biblioteca, miles y miles de catálogos falsos, la demostración de la falacia de esos catálogos, la demostración de la falacia del catálogo verdadero, el evangelio gnóstico de Basilides, el comentario de ese evangelio, el comentario del comentario de ese evangelio, la relación verídica de tu muerte, la versión de cada libro a todas las lenguas, las interpolaciones de cada libro en todos los libros, el tratado que Beda pudo escribir (y no escribió) sobre la mitología de los sajones, los libros perdidos de Tácito.

Cuando se proclamó que la Biblioteca abarcaba todos los libros, la primera impresión fue de extravagante felicidad. Todos los hombres se sintieron señores de un tesoro intacto y secreto. No había problema personal o mundial cuya elocuente solución no existiera: en algún hexágono. El universo estaba justificado, el universo bruscamente usurpó las dimensiones ilimitadas de la esperanza. En aquel tiempo se habló mucho de las Vindicaciones: libros de apología y de profecía, que para siempre vindicaban los actos de cada hombre del universo y guardaban arcanos prodigiosos para su porvenir. Miles de codiciosos abandonaron el dulce hexágono natal y se lanzaron escaleras arriba, urgidos por el vano propósito de encontrar su Vindicación. Esos peregrinos disputaban en los corredores estrechos, proferían oscuras maldiciones, se estrangulaban en las escaleras divinas, arrojaban los libros engañosos al fondo de los túneles, morían despeñados por los hombres de regiones remotas. Otros se enloquecieron... Las Vindicaciones existen (yo he visto dos que se refieren a personas del porvenir, a personas acaso no imaginarias) pero los buscadores no recordaban que la posibilidad de que un hombre encuentre la suya, o alguna pérfida variación de la suya, es computable en cero.

También se esperó entonces la aclaración de los misterios básicos de la humanidad: el origen de la Biblioteca y del tiempo. Es verosímil que esos graves misterios puedan explicarse en palabras: si no basta el lenguaje de los filósofos, la multiforme Biblioteca habrá producido el idioma inaudito que se requiere y los vocabularios y gramáticas de ese idioma. Hace ya cuatro siglos que los hombres fatigan los hexágonos... Hay buscadores oficiales, inquisidores. Yo los he visto en el desempeño de su función: llegan siempre rendidos; hablan de una escalera sin peldaños que casi los mató; hablan de galerías y de escaleras con el bibliotecario; alguna vez, toman el libro más cercano y lo hojean, en busca de palabras infames. Visiblemente, nadie espera descubrir nada.

A la desaforada esperanza, sucedió, como es natural, una depresión excesiva. La certidumbre de que algún anaquel en algún hexágono encerraba libros preciosos y de que esos libros preciosos eran inaccesibles, pareció casi intolerable. Una secta blasfema sugirió que cesaran las buscas y que todos los hombres barajaran letras y símbolos, hasta construir, mediante un improbable don del azar, esos libros canónicos. Las autoridades se vieron obligadas a promulgar órdenes severas. La secta desapareció, pero en mi niñez he visto hombres viejos que largamente se ocultaban en las letrinas, con unos discos de metal en un cubilete prohibido, y débilmente remedaban el divino desorden.

Otros, inversamente, creyeron que lo primordial era eliminar las obras inútiles. Invadían los hexágonos, exhibían credenciales no siempre falsas, hojeaban con fastidio un volumen y condenaban anaqueles enteros: a su furor higiénico, ascético, se debe la insensata perdición de millones de libros. Su nombre es execrado, pero quienes deploran los «tesoros» que su frenesí destruyó, negligen dos hechos notorios. Uno: la Biblioteca es tan enorme que toda reducción de origen humano resulta infinitesimal. Otro: cada ejemplar es único, irreemplazable, pero (como la Biblioteca es total) hay siempre varios centenares de miles de facsímiles imperfectos: de obras que no difieren sino por una letra o por una coma. Contra la opinión general, me atrevo a suponer que las consecuencias de las depredaciones cometidas por los Purificadores, han sido exageradas por el horror que esos fanáticos provocaron. Los urgía el delirio de conquistar los libros del Hexágono Carmesí: libros de formato menor que los naturales; omnipotentes, ilustrados y mágicos.

También sabemos de otra superstición de aquel tiempo: la del Hombre del Libro. En algún anaquel de algún hexágono (razonaron los hombres) debe existir un libro que sea la cifra y el compendio perfecto de todos los demás: algún bibliotecario lo ha recorrido y es análogo a un dios. En el lenguaje de esta zona persisten aún vestigios del culto de ese funcionario remoto. Muchos peregrinaron en busca de Él. Durante un siglo fatigaron en vano los más diversos rumbos. ¿Cómo localizar el venerado hexágono secreto que lo hospedaba? Alguien propuso un método regresivo: Para localizar el libro A, consultar previamente un libro B que indique el sitio de A; para localizar el libro B, consultar previamente un libro C, y así hasta lo infinito... En aventuras de ésas, he prodigado y consumido mis años. No me parece inverosímil que en algún anaquel del universo haya un libro total; ruego a los dioses ignorados que un hombre - ¡uno solo, aunque sea, hace miles de años! - lo haya examinado y leído. Si el honor y la sabiduría y la felicidad no son para mí, que sean para otros. Que el cielo exista, aunque mi lugar sea el infierno. Que yo sea ultrajado y aniquilado, pero que en un instante, en un ser, Tu enorme Biblioteca se justifique.

Afirman los impíos que el disparate es normal en la Biblioteca y que lo razonable (y aun la humilde y pura coherencia) es una casi milagrosa excepción. Hablan (lo sé) de «la Biblioteca febril, cuyos azarosos volúmenes corren el incesante albur de cambiarse en otros y que todo lo afirman, lo niegan y lo confunden como una divinidad que delira». Esas palabras que no sólo denuncian el desorden sino que lo ejemplifican también, notoriamente prueban su gusto pésimo y su desesperada ignorancia. En efecto, la Biblioteca incluye todas las estructuras verbales, todas las variaciones que permiten los veinticinco símbolos ortográficos, pero no un solo disparate absoluto. Inútil observar que el mejor volumen de los muchos hexágonos que administro se titula «Trueno peinado», y otro «El calambre de yeso» y otro «Axaxaxas mlo». Esas proposiciones, a primera vista incoherentes, sin duda son capaces de una justificación criptográfica o alegórica; esa justificación es verbal y, ex hypothesi, ya figura en la Biblioteca. No puedo combinar unos caracteres dhcmrlchtdj que la divina Biblioteca no haya previsto y que en alguna de sus lenguas secretas no encierren un terrible sentido. Nadie puede articular una sílaba que no esté llena de ternuras y de temores; que no sea en alguno de esos lenguajes el nombre poderoso de un dios. Hablar es incurrir en tautologías. Esta epístola inútil y palabrera ya existe en uno de los treinta volúmenes de los cinco anaqueles de uno de los incontables hexágonos, y también su refutación. (Un número n de lenguajes posibles usa el mismo vocabulario; en algunos, el símbolo biblioteca admite la correcta definición ubicuo y perdurable sistema de galerías hexagonales, pero biblioteca es pan o pirámide o cualquier otra cosa, y las siete palabras que la definen tienen otro valor. Tú, que me lees, ¿estás seguro de entender mi lenguaje?).

La escritura metódica me distrae de la presente condición de los hombres. La certidumbre de que todo está escrito nos anula o nos afantasma. Yo conozco distritos en que los jóvenes se prosternan ante los libros y besan con barbarie las páginas, pero no saben descifrar una sola letra. Las epidemias, las discordias heréticas, las peregrinaciones que inevitablemente degeneran en bandolerismo, han diezmado la población. Creo haber mencionado los suicidios, cada año más frecuentes. Quizá me engañen la vejez y el temor, pero sospecho que la especie humana - la única - está por extinguirse y que la Biblioteca perdurará: iluminada, solitaria, infinita, perfectamente inmóvil, armada de volúmenes preciosos, inútil, incorruptible, secreta.

Acabo de escribir infinita. No he interpolado ese adjetivo por una costumbre retórica; digo que no es ilógico pensar que el mundo es infinito. Quienes lo juzgan limitado, postulan que en lugares remotos los corredores y escaleras y hexágonos pueden inconcebiblemente cesar, lo cual es absurdo. Quienes la imaginan sin límites, olvidan que los tiene el número posible de libros. Yo me atrevo a insinuar esta solución del antiguo problema: La biblioteca es ilimitada y periódica. Si un eterno viajero la atravesara en cualquier dirección, comprobaría al cabo de los siglos que los mismos volúmenes se repiten en el mismo desorden (que, repetido, sería un orden: el Orden). Mi soledad se alegra con esa elegante esperanza.

FIN



Jorge Luis Borges

Lissue lumineuse, Maria Elena Vieira da Silva

Borges, los dones y los laberintos



El laberinto

Zeus no podría desatar las redes
de piedra que me cercan. He olvidado
los hombres que antes fui; sigo el odiado
camino de monótonas paredesque es mi destino.
Rectas galeríasque se curvan en círculos secretos
al cabo de los años. Parapetos
que ha agrietado la usura de los días.
En el pálido polvo he descifrado
rastros que temo. El aire me ha traído
en las cóncavas tardes un bramido
o el eco de un bramido desolado.
Sé que en la sombra hay Otro, cuya suerte
es fatigar las largas soledades
que tejen y destejen este Hades
y ansiar mi sangre y devorar mi muerte.
Nos buscamos los dos. Ojalá fuera
éste el último día de la espera.

Jorge Luis Borges


El poema de los dones

De hambre y de sed (narra una historia griega)
muere un rey entre fuentes y jardines;
yo fatigo sin rumbo los confines
de esta alta y honda biblioteca ciega.

Enciclopedias, atlas, el Oriente
y el Occidente, siglos, dinastías,
símbolos, cosmos y cosmogonías
brindan los muros, pero inútilmente.

Lento en mi sombra, la penumbra hueca
exploro con el báculo indeciso,
yo, que me figuraba el Paraíso
bajo la especie de una biblioteca.

Algo, que ciertamente no se nombra
con la palabra azar, rige estas cosas;
otro ya recibió en otras borrosas
tardes los muchos libros y la sombra.

Al errar por las lentas galerías
suelo sentir con vago horror sagrado
que soy el otro, el muerto, que habrá dado
los mismos pasos en los mismos días.

¿Cuál de los dos escribe este poema
de un yo plural y de una sola sombra?
¿Qué importa la palabra que me nombra
si es indiviso y uno el anatema?

Groussac o Borges, miro este querido
mundo que se deforma y que se apaga
en una pálida ceniza vaga
que se parece al sueño y al olvido.
Jorge Luis Borges

Cómo crear un laberinto

Bonitas canciones




Estas son unas de las canciones más preciosas que descubrí en los últimos tiempos...

Ai, Dolors

Ai, Dolors, porta’m al ball,
avui que ve tothom, avui és quan hi hem d’anar.
Ai, Dolors, vindré cap al tard
amb un cop de cotxe i t’esperaré a baix.
I, Dolors, avui entre els caps no hi haurà mirades de complicitat
ni, Dolors, cap dit despistat que fregui una esquena per casualitat.
Avui, Dolors, jo picaré un ritme amb les mans
mentre tu treus els tiquets de l’enèsim combinat.
Avui, Dolors, proposa un tema al cantant,
un que es rigui de tu i de mi i d’aquesta història que s’ha anat acabant.

Va, Dolors, que avui serem dos nens grans,
res de tonteries, res de ser especials.
Un-dos-tres, un-dos-tres cha-cha-chà,
taló-punta, taló-punta, i torna a començar.
I, Dolors, ningú esperarà cap escena dolça davant cap portal,
ni, Dolors, cap gran veritat serà revelada quan es faci clar.
Avui, Dolors, mourem el cos al compàs
d’un tambor accelerat, d’una gran línia de baix.
Avui, Dolors, proposa un tema al cantant,
un que es rigui de tu i de mi i d’aquesta història que ja no és important.

Un que ens defineixi en tres acords,
un que ens expliqui a la posteritat,
un que conscientment sigui un punt i final,
Dolors, un que sembli impossible que pugui acabar.
Manel



Corrandes de la parella estable

Ens vam conèixer un dimecres fent cua al Cine Arcadín
i ens ha costat Dèu i ajuda arribar fins aquí
Li vaig oferir un caramelo un vespre de Sant Medir
i ens ha costat....
Una amiga molt amiga venia massa sovint
i ens ha costat...
"Vols venir" vaig preguntar-li a conèixer els meus padrins
ens ha costat...
I ara, ella, porta els nens al cole i jo faig els plats de la nit
ens ha costat....
Jo alimento els periquitos, ella rega el jardí,
i ens ha costat...
Jo sempre compro mantxego maqlgrat ella és més de brie,
i ens ha costat...
Jo sóc un fan de l'Astèrix i ella té tots els Tintins
ens ha costat...
Prefereixo que no parli del seu nòvio de París
que ens ha costat...
Jo sóc de ballar la Konga ella és decanta més pel Twist
ens ha costat...
Jo dic ets un ron amb cola ella vol carta de vins
i ens ha costat...
Ella em mira____________ jo sóc més de Jaques Tati
ens ha costat...
Jo ja sé 2 o 3 coses ella ja en sab 4 o 5
i ens ha costat...
Ella no deixa que em rasqui quan em piquen els mosquits
ens ha costat...
Ella és reina de ses festes jo sóc un home avorrit
i ens ha costat....
Jo la miro i m'espanto no fos que escansés de mi
ens ha costat....
Manel


lunes, junio 08, 2009

Living on the edge...dream on!




A pesar de andar siempre al borde del abismo...
¡sigo soñando!







Dream on

Everytime that I look in the mirror
All these lines on my face gettin clearer
The past is gone
It went by like dust to dawn
Isnt that the way
Everybodys got their dues in life to pay

I know what nobody knows
Where it comes and where it goes
I know its everybodys sin
You got to lose to know how to win

Half my life is in books written pages
Live and learn from fools and from sages
You know its true
All the things come back to you

Sing with me, sing for the years
Sing for the laughter, sing for the tears
Sing with me, if its just for today
Maybe tomorrow the good lord will take you away
(x2)

Dream on, dream on
Dream yourself a dream come true
Dream on, dream on
Dream until your dream come true
Dream on, dream on, dream on...

Sing with me, sing for the years
Sing for the laughter and sing for the tears
Sing with me, if its just for today
Maybe tomorrow the good lord will take you away


Aerosmith






Living on the edge

There's somethin' wrong with the world today
I don't know what it is
Something's wrong with our eyes

We're seeing things in a different way
And God knows it ain't His
It sure ain't no surprise

We're livin' on the edge
We're livin' on the edge
We're livin' on the edge
We're livin' on the edge

There's somethin' wrong with the world today
The light bulb's gettin' dim
There's meltdown in the sky

If you can judge a wise man
By the color of his skin
Then mister you're a better man that I

We're livin' on the edge
You can't help yourself from fallin'
Livin' on the edge
You can't help yourself at all
Livin' on the edge
You can't stop yourself from fallin'
Livin' on the edge

Tell me what you think about your sit-u-a-tion
Complication - aggravation
Is getting to you

If chicken little tells you that the sky is fallin'
Even if it wasn't would you still come crawlin'
Back again?
I bet you would my friend
Again & again & again & again & again

(solo)

Tell me what you think about your sit-u-a-tion
Complication - aggravation
Is getting to you

If chicken little tells you that the sky is fallin'
Even if it was would would you still come crawlin'
Back again?
I bet you would my friend
Again & again & again & again

There's something right with the world today
And everybody knows it's wrong
But we can tell 'em no or we could let it go
But I would rather be a hanging on

Livin' On the Edge
You can't help yourself from fallin'
Livin' On the Edge
You can't help yourself at all
Livin' On the Edge
You can't stop yourself from fallin'
Livin' On the Edge
Livin' On the Edge
Livin' On the Edge
Livin' On the Edge
Yeah, yeah, yeah, yeah, yeah, yeah, yeah

Livin' On the Edge
You can't help yourself from fallin'
Livin' On the Edge
You can't help yourself at all
Livin' on the edge
You can't stop yourself from fallin'
Livin' on the edge
Livin' on the edge
You can't help yourself
You can't help yourself
Livin' On the Edge
You can't help yourself at all
Livin' On the Edge
You can't help yourself
You can't help yourself
Livin' On the Edge
You can't help yourself
You can't help yourself
Livin' On the Edge
You can't help yourself from fallin'
Livin' On the Edge
Yeah, yeah, yeah, yeah, yeah, yeah
Yeah, you got to that now


Aerosmith


viernes, junio 05, 2009

Canto de la añoranza


Cant de l' enyor


Ni que només fos
per veure’t la claror dels ulls mirant el mar.
Ni que només fos
per sentir el frec d’una presència.
Ni que només fos
poder-nos dir un altre adéu serenament.

Ni que només fos
pel suau lliscar d’un temps perdut al teu costat.
Ni que només fos
recórrer junts el bell jardí del teu passat.
Ni que només fos
perquè sentissis com t’enyoro.
Ni que només fos
per riure junts la mort.

Ni que només fos
poder-nos dir un altre adéu serenament.
Ni que només fos
perquè sentissis com t’enyoro.
Ni que només fos
per riure junts la mort.
Lluís Llach

jueves, mayo 21, 2009

(No) Ha muerto el poeta!













El domingo, 17 de mayo, Mario Benedetti abandonó su pluma y sus lectores, abandonó su vida y sus poemas, abandonó su cuerpo y su voz se esparció por el mundo. Mario Bendetti, EL POETA, ha muerto pero su voz vive dentro de nosotros para siempre.




Mario, ante tí rindo mi pluma, y me despido con estos versos:






El poeta (no) ha muerto





Que florezcan tus versos en cada maceta,

que tus palabras vuelen hacia el norte y hacia el sur,

que cada una de las letras que nació de tu hábil pluma

crezca y viva en todas las almas

y retumbe en todas las cabezas y en todos los ojos.


Que tus amores y tus nostalgias

inunden todos los cuerpos

y vuelen por el cielo hasta eclipsar el sol.


Que tus sonrisas y tus tristezas

sean ríos de tinta desbocados

que laven todos los desastres y arrastren las injusticias.


Que los enamorados, entre caricias y estremecimientos,

ante tus palabras

se rindan a la vida.


Que los tristes y solitarios

sostengan tus libros y se abracen a ellos

como tablas de salvación

como asideros de esperanza.


Que los que nunca leen nada,

amen tus poemas,

griten tus poemas,

lloren tus poemas

y rían

también rían.



Que todos sabemos que el poeta ha muerto


!El poeta!

!Sí!

!El poeta ha muerto!



Su voz, su cuerpo, su bigote, su sonrisa

nada de esto existe ahora

toda su presencia ya es ceniza

polvo

lágrimas

vacío



Pero,


pese a todo,



¡sus versos viven!


¡Sus palabras viven!


¡Sus poemas viven!


¡Sus nostalgias viven!


¡Su grandeza vive!


¡Su amor vive!



¡Su poesía vive!


¡Su voz aún habla!





Entonces,


¡El poeta no ha muerto!


¡El poeta no morirá jamás!



El cuerpo se va, su voz se queda


sus versos

sus palabras

sus poemas

sus nostalgias

sus grandezas

y sus miserias

sus exilios

sus amores

sus crepúsculos

su pluma descarada

su ternura

su ironía

su voz,




sobre todo,




su voz



vive.


¡El poeta vive!


¡Que viva el poeta!


!Viva!


Mario, como dijiste tú mismo entre haikus y rincones:



"después de todo

la muerte es sólo un síntoma

de que hubo vida"




Gracias por escribir, Mario!

Gracias por seguir viviendo en las palabras.

Laia Blanch








No te salves, Mario Benedetti

(fragmento del film El lado oscuro del corazón)













No te salves

No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca
no te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo


pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo.



Mario Benedetti













Táctica y estrategia, Mario Benedetti


(fragmento del film El lado oscuro del corazón)













Táctica y estrategia



Mi táctica es
mirarte
aprender como sos
quererte como sos

mi táctica es
hablarte
y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible

mi táctica es
quedarme en tu recuerdo
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
pero quedarme en vos

mi táctica es
ser franco
y saber que sos franca
y que no nos vendamos
simulacros
para que entre los dos
no haya telón
ni abismos

mi estrategia es
en cambio
más profunda y más
simple
mi estrategia es
que un día cualquiera
mo sé cómo ni sé
con qué pretexto
por fin me necesites.





Mario Benedetti














lunes, mayo 18, 2009

La sombra de Peter Pan y Esotérika

La sombra de Peter Pan




La sombra de Peter Pan
A Peter Pan le pesan los bolsillos
y hace tiempo que en sus hombros
acarrea un hatillo.
Vuela raso, lento y torpe
y su sombra enorme
amenaza con devorar la noche
y enredar sus danzas
y ahogar sus juegos
y borrar el rastro de ese polvo mágico
y hacer la zancadilla
con su zarpa a campanilla
extenuado, Peter
busca a ciegas el camino
hacia Nunca-jamás
hacia el fatal destino

A Peter Pan le pesan los bolsillos
Y ya no quiere ser niño
Colecciona relojes, arrugas y recuerdos
No está contento aunque disimula
Y finge que la vida es dura
Y aprende a llorar mientras sonríe
Pobre Peter, ya no juega
Y a medio camino de la rayuela
Elige vivir en la Tierra
Y lanza su piedra
Lejos del Cielo de tizas
Pan ya no cree en hadas
Ni en los niños, ni en piratas
Pobre Peter, que le pesan los bolsillos
Pobre Peter cuya sombra le ha engullido.
Laia Blanch
quiromancia
Esotérika

De puerta a puerta un hilo cósmico
Escondidas tras el vacío
Andan las causalidades
De mente a mente salta ese puente
Y un mar de descargas
Surcando la espina dorsal

En las frentes se imprimen las vidas
Y en la palma de la mano anidan
Todos los senderos posibles
y sus bifurcaciones insólitas
tras las pupilas se abren tantos mundos
y de tu flor oscura surge
un jardín infinito en perpetua primavera
la lluvia se vuelca bajo esos párpados
y el arco iris ahuyenta la última tragedia
y esa gota
que cae al suelo
es la prisión que contiene
todo el agua del mar
toda la luz del universo
todos los destinos imaginables
esa lágrima será el puente
por el que podremos cruzar hacia el otro lado
y quizá un beso eterno por encima del Sena
o un fuego sordo que arrasa
el amanecer entre estas sábanas.
Laia Blanch

viernes, mayo 15, 2009

e-collage poético





Vagabundeando por este laberinto, tiré del hilo y enconté esta vieja poesía, amiga mía, que ya no recordaba haber escrito. Es un experimento poético que realicé hace ya un tiempo, un collage de palabras y frases tomadas de internet al azar y tejidas a posteriori con la punta de mi bolígrafo mágico. A veces, la realidad condensa de repente, coagula todo sin aviso. Mi vieja colega, la patafísica, asoma sus patitas tras la pantalla de mi ordenador...

e-collage

Podemos empezar a escribir el guión de la utopía
No es un sueño...
¿Será que tenemos demasiados ídolos con pies de barro?
No lo sé.

Preparemos las defensas
para este mundo invisible
El tiempo es sugerido...
Many useful guides para el Apocalipsis
Pero yo
no las conozco.

El cielo está cada vez más cerrado para mí
Mis huesos rotos...
Algunos niños lloran a gritos por la muerte de Campanilla,
pueden pensar que esto es tonto pero...

Je ne veux pas mourir, susurra la hada
Je ne veux pas mourir, calla la muerte

El único dato del que dispongo
es que todo es absurdo
y el amor es solo un pasatiempo,
poca cosa
Hay que rebelarse contra la existencia.

Poca cosa más,
entre tanto espacio vacío.
Laia Blanch

jueves, mayo 14, 2009

Perdida entre días extraños










You're lost, little girl



You're lost, little girl
You're lost, little girl
You're lost
Tell me who are you?

Think that you know what to do
Impossible yes
But it's true

I think that you know what to do
Yeah
Sure that you know what to do

You're lost, little girl
You're lost, little girl
You're lost
Tell me who are you?

Think that you know what to do
Impossible yes
But it's true

I think that you know what to do
Girl
Sure that you know what to do

You're lost, little girl
You're lost, little girl
You're lost.

The doors









Strange days

Strange days have found us
Strange days have tracked us down
Theyre going to destroy
Our casual joys
We shall go on playing
Or find a new town

Yeah!

Strange eyes fill strange rooms
Voices will signal their tired end
The hostess is grinning
Her guests sleep from sinning
Hear me talk of sin
And you know this is it

Yeah!

Strange days have found us
And through their strange hours
We linger alone
Bodies confused
Memories misused
As we run from the day
To a strange night of stone

The doors