Mirando la televisión, descubrí este documental sobre Jesús Lizano, emitido en el programa Gran Angular. Espero que disfrutéis con las lizanadas de este encantador poeta galáctico... ahí van algunas poesías:
POEMO
Me asomé a la balcona
y contemplé la ciela poblada por los estrellos. Sentí fría en mi caro me froté los monos y me puse la abriga y pensé: qué ideo, qué ideo tan negro. Diosa mía, exclamé: qué oscuro es el nocho y qué solo mi almo perdido entre las vientas y entre las fuegas, entre los rejos. El vido nos traiciona, mi cabezo se pierde, qué triste el aventuro de vivir. Y estuvo a punto de tirarme a la vacía... Qué poemo. Y con lágrimas en las ojas me metí en el camo. A ver, pensé, si las sueñas o los fantasmos me centran la pensamienta y olvido que la munda no es como la vemos y que todo es un farso y que el vido es el muerto, un tragedio. Tras toda, nado. Vivir. Morir: qué mierdo.
Después de un largo tiempo perdida y vagando por las desoladas tierras de la realidad, vuelvo a este laberinto con algunas lecciones de más en mi mochila y algunas sonrisas de menos en mi interior. La prueba de que andé muchos días por otros mundos es este cuadro loco nacido del caos de mi cabecita y de mi paleta-refugio. Con esta "Poetura II" os saludo de nuevo, viajantes que moráis en este laberinto.
Con este sutta, os deseo a tod@s una bonita navidad! ¡Que todos los seres vivan felices!
Metta Sutta
Cómo debe obrar aquél que es capaz de lo saludable para ganar el estado de sosiego, es así: debe ser hábil, íntegro, sincero y sin orgullo, afable, apacible y muy contento, fácilmente satisfecho y no envuelto en excesiva actividad, y frugal en su modo de vida con los sentidos en calma, inteligente y no osado, sin ser mezquino cuando esté con otros, absteniéndose de seguir los caminos que los sabios censuran y teniendo siempre presente este pensamiento: «Que todos los seres vivan felices y libres de todo daño y que sus corazones se regocijen en su interior: Todo lo que existe con respiración de vida, tanto si son seres frágiles como muy fuertes, sin excepción, sean altos, bajos o de mediana estatura; sean grandes, pequeños o gruesos; visibles o invisibles; si viven lejos o si viven cerca; los que están aquí, los que persiguen la existencia: que todos los seres se regocijen en su interior: Que nadie sea la ruina de otro ni desprecie a otro de ningún modo ni en ningún lugar;
que no se deseen mutuamente ningún mal por causa de la provocación o de la enemistad.» Así como una madre ama y protege a su hijo, su único hijo, con el riesgo de su vida, así debe cultivar este amor ilimitado por todos los seres que pueblan el universo entero extendiéndolo con una conciencia sublime hacia arriba y hacia abajo ya través del mundo, con serenidad, libre de odio y enemistad, y mientras está de pie, mientras camina, está sentado o acostado, libre aún de somnolencia, debe estar absorto en esta atención. Dicen que aquí hay una morada suprema. Mas cuando uno vive libre de opinión alguna, es virtuoso, dotado de visión interior perfecta y libre de la avidez de deseos sensuales, ciertamente no volverá jamás a ningún vientre.