jueves, mayo 21, 2009

(No) Ha muerto el poeta!













El domingo, 17 de mayo, Mario Benedetti abandonó su pluma y sus lectores, abandonó su vida y sus poemas, abandonó su cuerpo y su voz se esparció por el mundo. Mario Bendetti, EL POETA, ha muerto pero su voz vive dentro de nosotros para siempre.




Mario, ante tí rindo mi pluma, y me despido con estos versos:






El poeta (no) ha muerto





Que florezcan tus versos en cada maceta,

que tus palabras vuelen hacia el norte y hacia el sur,

que cada una de las letras que nació de tu hábil pluma

crezca y viva en todas las almas

y retumbe en todas las cabezas y en todos los ojos.


Que tus amores y tus nostalgias

inunden todos los cuerpos

y vuelen por el cielo hasta eclipsar el sol.


Que tus sonrisas y tus tristezas

sean ríos de tinta desbocados

que laven todos los desastres y arrastren las injusticias.


Que los enamorados, entre caricias y estremecimientos,

ante tus palabras

se rindan a la vida.


Que los tristes y solitarios

sostengan tus libros y se abracen a ellos

como tablas de salvación

como asideros de esperanza.


Que los que nunca leen nada,

amen tus poemas,

griten tus poemas,

lloren tus poemas

y rían

también rían.



Que todos sabemos que el poeta ha muerto


!El poeta!

!Sí!

!El poeta ha muerto!



Su voz, su cuerpo, su bigote, su sonrisa

nada de esto existe ahora

toda su presencia ya es ceniza

polvo

lágrimas

vacío



Pero,


pese a todo,



¡sus versos viven!


¡Sus palabras viven!


¡Sus poemas viven!


¡Sus nostalgias viven!


¡Su grandeza vive!


¡Su amor vive!



¡Su poesía vive!


¡Su voz aún habla!





Entonces,


¡El poeta no ha muerto!


¡El poeta no morirá jamás!



El cuerpo se va, su voz se queda


sus versos

sus palabras

sus poemas

sus nostalgias

sus grandezas

y sus miserias

sus exilios

sus amores

sus crepúsculos

su pluma descarada

su ternura

su ironía

su voz,




sobre todo,




su voz



vive.


¡El poeta vive!


¡Que viva el poeta!


!Viva!


Mario, como dijiste tú mismo entre haikus y rincones:



"después de todo

la muerte es sólo un síntoma

de que hubo vida"




Gracias por escribir, Mario!

Gracias por seguir viviendo en las palabras.

Laia Blanch








No te salves, Mario Benedetti

(fragmento del film El lado oscuro del corazón)













No te salves

No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca
no te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo


pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo.



Mario Benedetti













Táctica y estrategia, Mario Benedetti


(fragmento del film El lado oscuro del corazón)













Táctica y estrategia



Mi táctica es
mirarte
aprender como sos
quererte como sos

mi táctica es
hablarte
y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible

mi táctica es
quedarme en tu recuerdo
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
pero quedarme en vos

mi táctica es
ser franco
y saber que sos franca
y que no nos vendamos
simulacros
para que entre los dos
no haya telón
ni abismos

mi estrategia es
en cambio
más profunda y más
simple
mi estrategia es
que un día cualquiera
mo sé cómo ni sé
con qué pretexto
por fin me necesites.





Mario Benedetti














lunes, mayo 18, 2009

La sombra de Peter Pan y Esotérika

La sombra de Peter Pan




La sombra de Peter Pan
A Peter Pan le pesan los bolsillos
y hace tiempo que en sus hombros
acarrea un hatillo.
Vuela raso, lento y torpe
y su sombra enorme
amenaza con devorar la noche
y enredar sus danzas
y ahogar sus juegos
y borrar el rastro de ese polvo mágico
y hacer la zancadilla
con su zarpa a campanilla
extenuado, Peter
busca a ciegas el camino
hacia Nunca-jamás
hacia el fatal destino

A Peter Pan le pesan los bolsillos
Y ya no quiere ser niño
Colecciona relojes, arrugas y recuerdos
No está contento aunque disimula
Y finge que la vida es dura
Y aprende a llorar mientras sonríe
Pobre Peter, ya no juega
Y a medio camino de la rayuela
Elige vivir en la Tierra
Y lanza su piedra
Lejos del Cielo de tizas
Pan ya no cree en hadas
Ni en los niños, ni en piratas
Pobre Peter, que le pesan los bolsillos
Pobre Peter cuya sombra le ha engullido.
Laia Blanch
quiromancia
Esotérika

De puerta a puerta un hilo cósmico
Escondidas tras el vacío
Andan las causalidades
De mente a mente salta ese puente
Y un mar de descargas
Surcando la espina dorsal

En las frentes se imprimen las vidas
Y en la palma de la mano anidan
Todos los senderos posibles
y sus bifurcaciones insólitas
tras las pupilas se abren tantos mundos
y de tu flor oscura surge
un jardín infinito en perpetua primavera
la lluvia se vuelca bajo esos párpados
y el arco iris ahuyenta la última tragedia
y esa gota
que cae al suelo
es la prisión que contiene
todo el agua del mar
toda la luz del universo
todos los destinos imaginables
esa lágrima será el puente
por el que podremos cruzar hacia el otro lado
y quizá un beso eterno por encima del Sena
o un fuego sordo que arrasa
el amanecer entre estas sábanas.
Laia Blanch

viernes, mayo 15, 2009

e-collage poético





Vagabundeando por este laberinto, tiré del hilo y enconté esta vieja poesía, amiga mía, que ya no recordaba haber escrito. Es un experimento poético que realicé hace ya un tiempo, un collage de palabras y frases tomadas de internet al azar y tejidas a posteriori con la punta de mi bolígrafo mágico. A veces, la realidad condensa de repente, coagula todo sin aviso. Mi vieja colega, la patafísica, asoma sus patitas tras la pantalla de mi ordenador...

e-collage

Podemos empezar a escribir el guión de la utopía
No es un sueño...
¿Será que tenemos demasiados ídolos con pies de barro?
No lo sé.

Preparemos las defensas
para este mundo invisible
El tiempo es sugerido...
Many useful guides para el Apocalipsis
Pero yo
no las conozco.

El cielo está cada vez más cerrado para mí
Mis huesos rotos...
Algunos niños lloran a gritos por la muerte de Campanilla,
pueden pensar que esto es tonto pero...

Je ne veux pas mourir, susurra la hada
Je ne veux pas mourir, calla la muerte

El único dato del que dispongo
es que todo es absurdo
y el amor es solo un pasatiempo,
poca cosa
Hay que rebelarse contra la existencia.

Poca cosa más,
entre tanto espacio vacío.
Laia Blanch

jueves, mayo 14, 2009

Perdida entre días extraños










You're lost, little girl



You're lost, little girl
You're lost, little girl
You're lost
Tell me who are you?

Think that you know what to do
Impossible yes
But it's true

I think that you know what to do
Yeah
Sure that you know what to do

You're lost, little girl
You're lost, little girl
You're lost
Tell me who are you?

Think that you know what to do
Impossible yes
But it's true

I think that you know what to do
Girl
Sure that you know what to do

You're lost, little girl
You're lost, little girl
You're lost.

The doors









Strange days

Strange days have found us
Strange days have tracked us down
Theyre going to destroy
Our casual joys
We shall go on playing
Or find a new town

Yeah!

Strange eyes fill strange rooms
Voices will signal their tired end
The hostess is grinning
Her guests sleep from sinning
Hear me talk of sin
And you know this is it

Yeah!

Strange days have found us
And through their strange hours
We linger alone
Bodies confused
Memories misused
As we run from the day
To a strange night of stone

The doors




miércoles, mayo 13, 2009

Wish you were here

El reencuentro, Remedios Varo


Wish you were here

So, so you think you can tell Heaven from Hell,
blue skies from pain.
Can you tell a green field from a cold steel rail?
A smile from a veil?
Do you think you can tell?
And did they get you to trade your heroes for ghosts?
Hot ashes for trees?
Hot air for a cool breeze?
Cold comfort for change?
And did you exchange a walk on part in the war for a lead role in a cage?
How I wish, how I wish you were here.
We're just two lost souls swimming in a fish bowl, year after year,
Running over the same old ground.
What have you found? The same old fears.
Wish you were here.

Pink Floyd




martes, mayo 12, 2009

El aleph



El Aleph


O God, I could be bounded in a nutshell
and count myself a King of infinite space.

Hamlet, II, 2


But they will teach us that Eternity is the Standing still of the Present Time, a Nunc-stans (ast the Schools call it); which neither they, nor any else understand, no more than they would a Hic-stans for an Infinite greatnesse of Place.

Leviathan, IV, 46





La candente mañana de febrero en que Beatriz Viterbo murió, después de una imperiosa agonía que no se rebajó un solo instante ni al sentimentalismo ni al miedo, noté que las carteleras de fierro de la Plaza Constitución habían renovado no sé qué aviso de cigarrillos rubios; el hecho me dolió, pues comprendí que el incesante y vasto universo ya se apartaba de ella y que ese cambio era el primero de una serie infinita. Cambiará el universo pero yo no, pensé con melancólica vanidad; alguna vez, lo sé, mi vana devoción la había exasperado; muerta yo podía consagrarme a su memoria, sin esperanza, pero también sin humillación. Consideré que el treinta de abril era su cumpleaños; visitar ese día la casa de la calle Garay para saludar a su padre y a Carlos Argentino Daneri, su primo hermano, era un acto cortés, irreprochable, tal vez ineludible. De nuevo aguardaría en el crepúsculo de la abarrotada salita, de nuevo estudiaría las circunstancias de sus muchos retratos. Beatriz Viterbo, de perfil, en colores; Beatriz, con antifaz, en los carnavales de 1921; la primera comunión de Beatriz; Beatriz, el día de su boda con Roberto Alessandri; Beatriz, poco después del divorcio, en un almuerzo del Club Hípico; Beatriz, en Quilmes, con Delia San Marco Porcel y Carlos Argentino; Beatriz, con el pekinés que le regaló Villegas Haedo; Beatriz, de frente y de tres cuartos, sonriendo, la mano en el mentón... No estaría obligado, como otras veces, a justificar mi presencia con módicas ofrendas de libros: libros cuyas páginas, finalmente, aprendí a cortar, para no comprobar, meses después, que estaban intactos.

Beatriz Viterbo murió en 1929; desde entonces, no dejé pasar un treinta de abril sin volver a su casa. Yo solía llegar a las siete y cuarto y quedarme unos veinticinco minutos; cada año aparecía un poco más tarde y me quedaba un rato más; en 1933, una lluvia torrencial me favoreció: tuvieron que invitarme a comer. No desperdicié, como es natural, ese buen precedente; en 1934, aparecí, ya dadas las ocho, con un alfajor santafecino; con toda naturalidad me quedé a comer. Así, en aniversarios melancólicos y vanamente eróticos, recibí las graduales confidencias de Carlos Argentino Daneri.

Beatriz era alta, frágil, muy ligeramente inclinada; había en su andar (si el oxímoron* es tolerable) una como graciosa torpeza, un principio de éxtasis; Carlos Argentino es rosado, considerable, canoso, de rasgos finos. Ejerce no sé qué cargo subalterno en una biblioteca ilegible de los arrabales del Sur; es autoritario, pero también es ineficaz; aprovechaba, hasta hace muy poco, las noches y las fiestas para no salir de su casa. A dos generaciones de distancia, la ese italiana y la copiosa gesticulación italiana sobreviven en él. Su actividad mental es continua, apasionada, versátil y del todo insignificante. Abunda en inservibles analogías y en ociosos escrúpulos. Tiene (como Beatriz) grandes y afiladas manos hermosas. Durante algunos meses padeció la obsesión de Paul Fort, menos por sus baladas que por la idea de una gloria intachable. "Es el Príncipe de los poetas de Francia", repetía con fatuidad. "En vano te revolverás contra él; no lo alcanzará, no, la más inficionada de tus saetas."

El treinta de abril de 1941 me permití agregar al alfajor una botella de coñac del país. Carlos Argentino lo probó, lo juzgó interesante y emprendió, al cabo de unas copas, una vindicación del hombre moderno.

-Lo evoco -dijo con una animación algo inexplicable- en su gabinete de estudio, como si dijéramos en la torre albarrana de una ciudad, provisto de teléfonos, de telégrafos, de fonógrafos, de aparatos de radiotelefonía, de cinematógrafos, de linternas mágicas, de glosarios, de horarios, de prontuarios, de boletines...

Observó que para un hombre así facultado el acto de viajar era inútil; nuestro siglo XX había transformado la fábula de Mahoma y de la montaña; las montañas, ahora, convergían sobre el moderno Mahoma.

Tan ineptas me parecieron esas ideas, tan pomposa y tan vasta su exposición, que las relacioné inmediatamente con la literatura; le dije que por qué no las escribía. Previsiblemente respondió que ya lo había hecho: esos conceptos, y otros no menos novedosos, figuraban en el Canto Augural, Canto Prologal o simplemente Canto-Prólogo de un poema en el que trabajaba hacía muchos años, sin réclame, sin bullanga ensordecedora, siempre apoyado en esos dos báculos que se llaman el trabajo y la soledad. Primero, abría las compuertas a la imaginación; luego, hacía uso de la lima. El poema se titulaba La Tierra; tratábase de una descripción del planeta, en la que no faltaban, por cierto, la pintoresca digresión y el gallardo apóstrofe**.

Le rogué que me leyera un pasaje, aunque fuera breve. Abrió un cajón del escritorio, sacó un alto legajo de hojas de block estampadas con el membrete de la Biblioteca Juan Crisóstomo Lafinur y leyó con sonora satisfacción:

He visto, como el griego, las urbes de los hombres,
los trabajos, los días de varia luz, el hambre;
no corrijo los hechos, no falseo los nombres,
pero el voyage que narro, es... autour de ma chambre.

-Estrofa a todas luces interesante -dictaminó-. El primer verso granjea el aplauso del catedrático, del académico, del helenista, cuando no de los eruditos a la violeta, sector considerable de la opinión; el segundo pasa de Homero a Hesíodo (todo un implícito homenaje, en el frontis del flamante edificio, al padre de la poesía didáctica), no sin remozar un procedimiento cuyo abolengo está en la Escritura, la enumeración, congerie o conglobación; el tercero -¿barroquismo, decadentismo; culto depurado y fanático de la forma?- consta de dos hemistiquios gemelos; el cuarto, francamente bilingüe, me asegura el apoyo incondicional de todo espíritu sensible a los desenfadados envites de la facecia. Nada diré de la rima rara ni de la ilustración que me permite, ¡sin pedantismo!, acumular en cuatro versos tres alusiones eruditas que abarcan treinta siglos de apretada literatura: la primera a la Odisea, la segunda a los Trabajos y días, la tercera a la bagatela inmortal que nos depararan los ocios de la pluma del saboyano... Comprendo una vez más que el arte moderno exige el bálsamo de la risa, el scherzo. ¡Decididamente, tiene la palabra Goldoni!

Otras muchas estrofas me leyó que también obtuvieron su aprobación y su comentario profuso. Nada memorable había en ellas; ni siquiera las juzgué mucho peores que la anterior. En su escritura habían colaborado la aplicación, la resignación y el azar; las virtudes que Daneri les atribuía eran posteriores. Comprendí que el trabajo del poeta no estaba en la poesía; estaba en la invención de razones para que la poesía fuera admirable; naturalmente, ese ulterior trabajo modificaba la obra para él, pero no para otros. La dicción oral de Daneri era extravagante; su torpeza métrica le vedó, salvo contadas veces, trasmitir esa extravagancia al poema1.

Una sola vez en mi vida he tenido ocasión de examinar los quince mil dodecasílabos del Polyolbion, esa epopeya topográfica en la que Michael Drayton registró la fauna, la flora, la hidrografía, la orografía, la historia militar y monástica de Inglaterra; estoy seguro de que ese producto considerable, pero limitado, es menos tedioso que la vasta empresa congénere de Carlos Argentino. Éste se proponía versificar toda la redondez del planeta; en 1941 ya había despachado unas hectáreas del estado de Queensland, más de un kilómetro del curso del Ob, un gasómetro al norte de Veracruz, las principales casas de comercio de la parroquia de la Concepción, la quinta de Mariana Cambaceres de Alvear en la calle Once de Septiembre, en Belgrano, y un establecimiento de baños turcos no lejos del acreditado acuario de Brighton. Me leyó ciertos laboriosos pasajes de la zona australiana de su poema; esos largos e informes alejandrinos carecían de la relativa agitación del prefacio. Copio una estrofa:

Sepan. A manderecha del poste rutinario
(viniendo, claro está, desde el Nornoroeste)
se aburre una osamenta -¿Color? Blanquiceleste-
que da al corral de ovejas catadura de osario.

-Dos audacias -gritó con exultación-, rescatadas, te oigo mascullar, por el éxito. Lo admito, lo admito. Una, el epíteto rutinario, que certeramente denuncia, en passant, el inevitable tedio inherente a las faenas pastoriles y agrícolas, tedio que ni las geórgicas ni nuestro ya laureado Don Segundo se atrevieron jamás a denunciar así, al rojo vivo. Otra, el enérgico prosaísmo se aburre una osamenta, que el melindroso querrá excomulgar con horror pero que apreciará más que su vida el crítico de gusto viril. Todo el verso, por lo demás, es de muy subidos quilates. El segundo hemistiquio entabla animadísima charla con el lector; se adelanta a su viva curiosidad, le pone una pregunta en la boca y la satisface... al instante. ¿Y qué me dices de ese hallazgo, blanquiceleste? El pintoresco neologismo sugiere el cielo, que es un factor importantísimo del paisaje australiano. Sin esa evocación resultarían demasiado sombrías las tintas del boceto y el lector se vería compelido a cerrar el volumen, herida en lo más íntimo el alma de incurable y negra melancolía.

Hacia la medianoche me despedí.

Dos domingos después, Daneri me llamó por teléfono, entiendo que por primera vez en la vida. Me propuso que nos reuniéramos a las cuatro, "para tomar juntos la leche, en el contiguo salón-bar que el progresismo de Zunino y de Zungri -los propietarios de mi casa, recordarás- inaugura en la esquina; confitería que te importará conocer". Acepté, con más resignación que entusiasmo. Nos fue difícil encontrar mesa; el "salón-bar", inexorablemente moderno, era apenas un poco menos atroz que mis previsiones; en las mesas vecinas, el excitado público mencionaba las sumas invertidas sin regatear por Zunino y por Zungri. Carlos Argentino fingió asombrarse de no sé qué primores de la instalación de la luz (que, sin duda, ya conocía) y me dijo con cierta severidad:

-Mal de tu grado habrás de reconocer que este local se parangona con los más encopetados de Flores.

Me releyó, después, cuatro o cinco páginas del poema. Las había corregido según un depravado principio de ostentación verbal: donde antes escribió azulado, ahora abundaba en azulino, azulenco y hasta azulillo. La palabra lechoso no era bastante fea para él; en la impetuosa descripción de un lavadero de lanas, prefería lactario, lacticinoso, lactescente, lechal... Denostó con amargura a los críticos; luego, más benigno, los equiparó a esas personas, "que no disponen de metales preciosos ni tampoco de prensas de vapor, laminadores y ácidos sulfúricos para la acuñación de tesoros, pero que pueden indicar a los otros el sitio de un tesoro". Acto continuo censuró la prologomanía, "de la que ya hizo mofa, en la donosa prefación del Quijote, el Príncipe de los Ingenios". Admitió, sin embargo, que en la portada de la nueva obra convenía el prólogo vistoso, el espaldarazo firmado por el plumífero de garra, de fuste. Agregó que pensaba publicar los cantos iniciales de su poema. Comprendí, entonces, la singular invitación telefónica; el hombre iba a pedirme que prologara su pedantesco fárrago. Mi temor resultó infundado: Carlos Argentino observó, con admiración rencorosa, que no creía errar en el epíteto al calificar de sólido el prestigio logrado en todos los círculos por Álvaro Melián Lafinur, hombre de letras, que, si yo me empeñaba, prologaría con embeleso el poema. Para evitar el más imperdonable de los fracasos, yo tenía que hacerme portavoz de dos méritos inconcusos: la perfección formal y el rigor científico, "porque ese dilatado jardín de tropos, de figuras, de galanuras, no tolera un solo detalle que no confirme la severa verdad". Agregó que Beatriz siempre se había distraído con Álvaro.

Asentí, profusamente asentí. Aclaré, para mayor verosimilitud, que no hablaría el lunes con Álvaro, sino el jueves: en la pequeña cena que suele coronar toda reunión del Club de Escritores. (No hay tales cenas, pero es irrefutable que las reuniones tienen lugar los jueves, hecho que Carlos Argentino Daneri podía comprobar en los diarios y que dotaba de cierta realidad a la frase.) Dije, entre adivinatorio y sagaz, que antes de abordar el tema del prólogo, describiría el curioso plan de la obra. Nos despedimos; al doblar por Bernardo de Irigoyen, encaré con toda imparcialidad los porvenires que me quedaban: a) hablar con Álvaro y decirle que el primo hermano aquel de Beatriz (ese eufemismo explicativo me permitiría nombrarla) había elaborado un poema que parecía dilatar hasta lo infinito las posibilidades de la cacofonía y del caos; b) no hablar con Álvaro. Preví, lúcidamente, que mi desidia optaría por b.

A partir del viernes a primera hora, empezó a inquietarme el teléfono. Me indignaba que ese instrumento, que algún día produjo la irrecuperable voz de Beatriz, pudiera rebajarse a receptáculo de las inútiles y quizá coléricas quejas de ese engañado Carlos Argentino Daneri. Felizmente, nada ocurrió -salvo el rencor inevitable que me inspiró aquel hombre que me había impuesto una delicada gestión y luego me olvidaba.

El teléfono perdió sus terrores, pero a fines de octubre, Carlos Argentino me habló. Estaba agitadísimo; no identifiqué su voz, al principio. Con tristeza y con ira balbuceó que esos ya ilimitados Zunino y Zungri, so pretexto de ampliar su desaforada confitería, iban a demoler su casa.

-¡La casa de mis padres, mi casa, la vieja casa inveterada de la calle Garay! -repitió, quizá olvidando su pesar en la melodía.

No me resultó muy difícil compartir su congoja. Ya cumplidos los cuarenta años, todo cambio es un símbolo detestable del pasaje del tiempo; además, se trataba de una casa que, para mí, aludía infinitamente a Beatriz. Quise aclarar ese delicadísimo rasgo; mi interlocutor no me oyó. Dijo que si Zunino y Zungri persistían en ese propósito absurdo, el doctor Zunni, su abogado, los demandaría ipso facto por daños y perjuicios y los obligaría a abonar cien mil nacionales.

El nombre de Zunni me impresionó; su bufete, en Caseros y Tacuarí, es de una seriedad proverbial. Interrogué si éste se había encargado ya del asunto. Daneri dijo que le hablaría esa misma tarde. Vaciló y con esa voz llana, impersonal, a que solemos recurrir para confiar algo muy íntimo, dijo que para terminar el poema le era indispensable la casa, pues en un ángulo del sótano había un Aleph. Aclaró que un Aleph es uno de los puntos del espacio que contienen todos los puntos.

-Está en el sótano del comedor -explicó, aligerada su dicción por la angustia-. Es mío, es mío: yo lo descubrí en la niñez, antes de la edad escolar. La escalera del sótano es empinada, mis tíos me tenían prohibido el descenso, pero alguien dijo que había un mundo en el sótano. Se refería, lo supe después, a un baúl, pero yo entendí que había un mundo. Bajé secretamente, rodé por la escalera vedada, caí. Al abrir los ojos, vi el Aleph.

-¿El Aleph? -repetí.

-Sí, el lugar donde están, sin confundirse, todos los lugares del orbe, vistos desde todos los ángulos. A nadie revelé mi descubrimiento, pero volví. ¡El niño no podía comprender que le fuera deparado ese privilegio para que el hombre burilara el poema! No me despojarán Zunino y Zungri, no y mil veces no. Código en mano, el doctor Zunni probará que es inajenable mi Aleph.

Traté de razonar.

-Pero, ¿no es muy oscuro el sótano?

-La verdad no penetra en un entendimiento rebelde. Si todos los lugares de la tierra están en el Aleph, ahí estarán todas las luminarias, todas las lámparas, todos los veneros de luz.

-Iré a verlo inmediatamente.

Corté, antes de que pudiera emitir una prohibición. Basta el conocimiento de un hecho para percibir en el acto una serie de rasgos confirmatorios, antes insospechados; me asombró no haber comprendido hasta ese momento que Carlos Argentino era un loco. Todos esos Viterbo, por lo demás... Beatriz (yo mismo suelo repetirlo) era una mujer, una niña de una clarividencia casi implacable, pero había en ella negligencias, distracciones, desdenes, verdaderas crueldades, que tal vez reclamaban una explicación patológica. La locura de Carlos Argentino me colmó de maligna felicidad; íntimamente, siempre nos habíamos detestado.

En la calle Garay, la sirvienta me dijo que tuviera la bondad de esperar. El niño estaba, como siempre, en el sótano, revelando fotografías. Junto al jarrón sin una flor, en el piano inútil, sonreía (más intemporal que anacrónico) el gran retrato de Beatriz, en torpes colores. No podía vernos nadie; en una desesperación de ternura me aproximé al retrato y le dije:

-Beatriz, Beatriz Elena, Beatriz Elena Viterbo, Beatriz querida, Beatriz perdida para siempre, soy yo, soy Borges.

Carlos entró poco después. Habló con sequedad; comprendí que no era capaz de otro pensamiento que de la perdición del Aleph.

-Una copita del seudo coñac -ordenó- y te zampuzarás en el sótano. Ya sabes, el decúbito dorsal es indispensable. También lo son la oscuridad, la inmovilidad, cierta acomodación ocular. Te acuestas en el piso de baldosas y fijas los ojos en el decimonono escalón de la pertinente escalera. Me voy, bajo la trampa y te quedas solo. Algún roedor te mete miedo ¡fácil empresa! A los pocos minutos ves el Aleph. ¡El microcosmo de alquimistas y cabalistas, nuestro concreto amigo proverbial, el multum in parvo!

Ya en el comedor, agregó:

-Claro está que si no lo ves, tu incapacidad no invalida mi testimonio... Baja; muy en breve podrás entablar un diálogo con todas las imágenes de Beatriz.

Bajé con rapidez, harto de sus palabras insustanciales. El sótano, apenas más ancho que la escalera, tenía mucho de pozo. Con la mirada, busqué en vano el baúl de que Carlos Argentino me habló. Unos cajones con botellas y unas bolsas de lona entorpecían un ángulo. Carlos tomó una bolsa, la dobló y la acomodó en un sitio preciso.

-La almohada es humildosa -explicó-, pero si la levanto un solo centímetro, no verás ni una pizca y te quedas corrido y avergonzado. Repantiga en el suelo ese corpachón y cuenta diecinueve escalones.

Cumplí con sus ridículos requisitos; al fin se fue. Cerró cautelosamente la trampa; la oscuridad, pese a una hendija que después distinguí, pudo parecerme total. Súbitamente comprendí mi peligro: me había dejado soterrar por un loco, luego de tomar un veneno. Las bravatas de Carlos transparentaban el íntimo terror de que yo no viera el prodigio; Carlos, para defender su delirio, para no saber que estaba loco, tenía que matarme. Sentí un confuso malestar, que traté de atribuir a la rigidez, y no a la operación de un narcótico. Cerré los ojos, los abrí. Entonces vi el Aleph.

Arribo, ahora, al inefable centro de mi relato; empieza, aquí, mi desesperación de escritor. Todo lenguaje es un alfabeto de símbolos cuyo ejercicio presupone un pasado que los interlocutores comparten; ¿cómo transmitir a los otros el infinito Aleph, que mi temerosa memoria apenas abarca? Los místicos, en análogo trance, prodigan los emblemas: para significar la divinidad, un persa habla de un pájaro que de algún modo es todos los pájaros; Alanus de Insulis, de una esfera cuyo centro está en todas partes y la circunferencia en ninguna; Ezequiel, de un ángel de cuatro caras que a un tiempo se dirige al Oriente y al Occidente, al Norte y al Sur. (No en vano rememoro esas inconcebibles analogías; alguna relación tienen con el Aleph.) Quizá los dioses no me negarían el hallazgo de una imagen equivalente, pero este informe quedaría contaminado de literatura, de falsedad. Por lo demás, el problema central es irresoluble: la enumeración, siquiera parcial, de un conjunto infinito. En ese instante gigantesco, he visto millones de actos deleitables o atroces; ninguno me asombró como el hecho de que todos ocuparan el mismo punto, sin superposición y sin transparencia. Lo que vieron mis ojos fue simultáneo: lo que transcribiré, sucesivo, porque el lenguaje lo es. Algo, sin embargo, recogeré.

En la parte inferior del escalón, hacia la derecha, vi una pequeña esfera tornasolada, de casi intolerable fulgor. Al principio la creí giratoria; luego comprendí que ese movimiento era una ilusión producida por los vertiginosos espectáculos que encerraba. El diámetro del Aleph sería de dos o tres centímetros, pero el espacio cósmico estaba ahí, sin disminución de tamaño. Cada cosa (la luna del espejo, digamos) era infinitas cosas, porque yo claramente la veía desde todos los puntos del universo. Vi el populoso mar, vi el alba y la tarde, vi las muchedumbres de América, vi una plateada telaraña en el centro de una negra pirámide, vi un laberinto roto (era Londres), vi interminables ojos inmediatos escrutándose en mí como en un espejo, vi todos los espejos del planeta y ninguno me reflejó, vi en un traspatio de la calle Soler las mismas baldosas que hace treinta años vi en el zaguán de una casa en Fray Bentos, vi racimos, nieve, tabaco, vetas de metal, vapor de agua, vi convexos desiertos ecuatoriales y cada uno de sus granos de arena, vi en Inverness a una mujer que no olvidaré, vi la violenta cabellera, el altivo cuerpo, vi un cáncer en el pecho, vi un círculo de tierra seca en una vereda, donde antes hubo un árbol, vi una quinta de Adrogué, un ejemplar de la primera versión inglesa de Plinio, la de Philemon Holland, vi a un tiempo cada letra de cada página (de chico, yo solía maravillarme de que las letras de un volumen cerrado no se mezclaran y perdieran en el decurso de la noche), vi la noche y el día contemporáneo, vi un poniente en Querétaro que parecía reflejar el color de una rosa en Bengala, vi mi dormitorio sin nadie, vi en un gabinete de Alkmaar un globo terráqueo entre dos espejos que lo multiplican sin fin, vi caballos de crin arremolinada, en una playa del Mar Caspio en el alba, vi la delicada osatura de una mano, vi a los sobrevivientes de una batalla, enviando tarjetas postales, vi en un escaparate de Mirzapur una baraja española, vi las sombras oblicuas de unos helechos en el suelo de un invernáculo, vi tigres, émbolos, bisontes, marejadas y ejércitos, vi todas las hormigas que hay en la tierra, vi un astrolabio persa, vi en un cajón del escritorio (y la letra me hizo temblar) cartas obscenas, increíbles, precisas, que Beatriz había dirigido a Carlos Argentino, vi un adorado monumento en la Chacarita, vi la reliquia atroz de lo que deliciosamente había sido Beatriz Viterbo, vi la circulación de mi oscura sangre, vi el engranaje del amor y la modificación de la muerte, vi el Aleph, desde todos los puntos, vi en el Aleph la tierra, y en la tierra otra vez el Aleph y en el Aleph la tierra, vi mi cara y mis vísceras, vi tu cara, y sentí vértigo y lloré, porque mis ojos habían visto ese objeto secreto y conjetural, cuyo nombre usurpan los hombres, pero que ningún hombre ha mirado: el inconcebible universo.

Sentí infinita veneración, infinita lástima.

-Tarumba habrás quedado de tanto curiosear donde no te llaman -dijo una voz aborrecida y jovial-. Aunque te devanes los sesos, no me pagarás en un siglo esta revelación. ¡Qué observatorio formidable, che Borges!

Los zapatos de Carlos Argentino ocupaban el escalón más alto. En la brusca penumbra, acerté a levantarme y a balbucear:

-Formidable. Sí, formidable.

La indiferencia de mi voz me extrañó. Ansioso, Carlos Argentino insistía:

-¿Lo viste todo bien, en colores?

En ese instante concebí mi venganza. Benévolo, manifiestamente apiadado, nervioso, evasivo, agradecí a Carlos Argentino Daneri la hospitalidad de su sótano y lo insté a aprovechar la demolición de la casa para alejarse de la perniciosa metrópoli, que a nadie ¡créame, que a nadie! perdona. Me negué, con suave energía, a discutir el Aleph; lo abracé, al despedirme, y le repetí que el campo y la serenidad son dos grandes médicos.

En la calle, en las escaleras de Constitución, en el subterráneo, me parecieron familiares todas las caras. Temí que no quedara una sola cosa capaz de sorprenderme, temí que no me abandonara jamás la impresión de volver. Felizmente, al cabo de unas noches de insomnio, me trabajó otra vez el olvido.



Posdata del primero de marzo de 1943. A los seis meses de la demolición del inmueble de la calle Garay, la Editorial Procusto no se dejó arredrar por la longitud del considerable poema y lanzó al mercado una selección de "trozos argentinos". Huelga repetir lo ocurrido; Carlos Argentino Daneri recibió el Segundo Premio Nacional de Literatura2. El primero fue otorgado al doctor Aita; el tercero, al doctor Mario Bonfanti; increíblemente, mi obra Los naipes del tahúr no logró un solo voto. ¡Una vez más, triunfaron la incomprensión y la envidia! Hace ya mucho tiempo que no consigo ver a Daneri; los diarios dicen que pronto nos dará otro volumen. Su afortunada pluma (no entorpecida ya por el Aleph) se ha consagrado a versificar los epítomes del doctor Acevedo Díaz.

Dos observaciones quiero agregar: una, sobre la naturaleza del Aleph; otra, sobre su nombre. Éste, como es sabido, es el de la primera letra del alfabeto de la lengua sagrada. Su aplicación al disco de mi historia no parece casual. Para la Cábala, esa letra significa el En Soph, la ilimitada y pura divinidad; también se dijo que tiene la forma de un hombre que señala el cielo y la tierra, para indicar que el mundo inferior es el espejo y es el mapa del superior; para la Mengenlehre, es el símbolo de los números transfinitos, en los que el todo no es mayor que alguna de las partes. Yo querría saber: ¿Eligió Carlos Argentino ese nombre, o lo leyó, aplicado a otro punto donde convergen todos los puntos, en alguno de los textos innumerables que el Aleph de su casa le reveló? Por increíble que parezca, yo creo que hay (o que hubo) otro Aleph, yo creo que el Aleph de la calle Garay era un falso Aleph.

Doy mis razones. Hacia 1867 el capitán Burton ejerció en el Brasil el cargo de cónsul británico; en julio de 1942 Pedro Henríquez Ureña descubrió en una biblioteca de Santos un manuscrito suyo que versaba sobre el espejo que atribuye el Oriente a Iskandar Zú al-Karnayn, o Alejandro Bicorne de Macedonia. En su cristal se reflejaba el universo entero. Burton menciona otros artificios congéneres -la séptuple copa de Kai Josrú, el espejo que Tárik Benzeyad encontró en una torre (1001 Noches, 272), el espejo que Luciano de Samosata pudo examinar en la luna (Historia verdadera, I, 26), la lanza especular que el primer libro del Satyricon de Capella atribuye a Júpiter, el espejo universal de Merlin, "redondo y hueco y semejante a un mundo de vidrio" (The Faerie Queene, III, 2, 19)-, y añade estas curiosas palabras: "Pero los anteriores (además del defecto de no existir) son meros instrumentos de óptica. Los fieles que concurren a la mezquita de Amr, en el Cairo, saben muy bien que el universo está en el interior de una de las columnas de piedra que rodean el patio central... Nadie, claro está, puede verlo, pero quienes acercan el oído a la superficie, declaran percibir, al poco tiempo, su atareado rumor... La mezquita data del siglo VII; las columnas proceden de otros templos de religiones anteislámicas, pues como ha escrito Abenjaldún: En las repúblicas fundadas por nómadas es indispensable el concurso de forasteros para todo lo que sea albañilería".

¿Existe ese Aleph en lo íntimo de una piedra? ¿Lo he visto cuando vi todas las cosas y lo he olvidado? Nuestra mente es porosa para el olvido; yo mismo estoy falseando y perdiendo, bajo la trágica erosión de los años, los rasgos de Beatriz.


Jorge Luis Borges






lunes, mayo 11, 2009

Viaje por los Bardos

PRIMER BARDO

Oh, amigo
El tiempo camina hacia ti para buscarte nuevos planos de la realidad.
Tu ego y tu nombre están en el juego de acabar.
Estas poniéndote enfrente de la Luz Clara.
Tú estás experimentando en esta realidad.
En el estado de libertad del ego donde todas las cosas son como un cielo vacío sin nubes.
Y el intelecto desnudo y limpio es como un trasplante vacío.
En este momento conoce por ti mismo y habita en este estado.
Lo que es llamado muerte del ego está viniendo hacia ti.

Recuerda:
Esta es la hora de la muerte y renacimiento.
Aprovecha de esta muerte temporal para obtener el perfecto estado.
Ilumínate.
Concentrado en la unidad de todos los seres vivientes.
Mantenido sobre la Luz Clara.
Usalo para alcanzar el entendimiento y el amor.
Si tú no puedes mantener la felicidad de la iluminación y si tú estás deslizándote dentro del contacto del mundo exterior.

Recuerda:
Las alucinaciones que puedes experimentar ahora, las visiones e introspecciones te enseñarán mucho sobre ti mismo y el mundo.
El velo de la rutinaria percepción será cambiado en tus ojos.
Recuerda la unidad de todas las cosas vivientes.
Recuerda la gloria de la luz clara.
Déjate guiar a través de tu nueva vida que viene.
Déjate guiar a través de las visiones de esta experiencia.
Si te sientes confuso, invoca la memoria de tus amigos y de tus maestros.
Trata de alcanzar y conservar la experiencia de la luz clara.

Recuerda:
La luz es la energía vital.
La llama sin fin de la vida.
Un ondulante y siempre cambiante torbellino de color puede apoderarse de tu visión.
Esta es la incesante transformación de la energía.
El proceso vital.
No temas.
Entrégate a él.
Únete.
Forma parte de ti.
Tú eres parte de él.

Recuerda también:
Más allá de la continua y fluyente electricidad de la vida es la última realidad.
El Vacío.
Tu propio saber, formado en la no-posesión de forma o color, es naturalmente vacío..
La realidad final.
El Todo bondad.
El Todo paz.
La Luz.
Resplandeciente.
El movimiento es el fuego de vida desde el cual todo viene.
Únete.
Forma parte de ti.
Más allá de la luz de la vida es el pacífico silencio del Vacío.
La quieta felicidad más allá de todas las transformaciones.
La sonrisa de Buda.
El Vacío no es la nada.
lnobstruido, brillando, conmoviendo, feliz.
El vacío es principio y final él mismo.
Consciencia de diamante.
El Todo Bondad Buda.
Tu propia consciencia, brillando, vacía e inseparable
No-pensamiento, no-visión, no-color, es vacío
El intelecto brillando y lleno de felicidad y silencioso. Este es el estado de perfecta iluminación.
Tu propia consciencia, brillando, vacía el inseparable del gran cuerpo resplandeciente,
no tiene nacimiento, ni muerte.
Es la inmutable luz que los tibetanos llaman Buda Amitabha.
El saber de la no-forma comenzando.
Conocido esto es suficiente.
Reconocer el vacío de tu propia consciencia para ser dominio de Buda
Permanece en este reconocimiento y tú mantendrás el estado de la divina mente de Buda.


Segundo Bardo

Recuerda:
Ahora vas a experimentar tres Bardos.
Tres estados de la pérdida del yo.
Primero aparece la clara luz de la realidad.
Vienen fuego los juegos de alucinaciones fantásticamente variados.
Más adelante encontrarás el estado de reentrada.
De volver a tener un yo.
Oh, amigo.
Puede ser que tu experiencia sea de trascendencia del yo, la salida de tu antiguo propio yo.
Pero tú no eres el único.
A todos les llega alguna vez.
Eres afortunado al tener gratuitamente esta experiencia de renacimiento que se te ofrece.
No te apegues con esa debilidad a tu viejo Yo.
Incluso si te apegas a tu mente, ya has perdido el poder de mantenerla.
Por la lucha no podrás conseguir nada en este mundo alucinatorio.
No te apegues.
No seas débil.
Cualquiera que sea el miedo o terror que te embargue
No olvides estas palabras.
Introduce su significado en tu corazón.
Sigue adelante.
Aquí mismo está el secreto vital del conocimiento.

Recuerda, oh amigo:
Cuando el cuerpo y la mente se separan, experimentas una rápida visión de la verdad pura, sutil, radiante, brillante.
Vibrante, gloriosa.
No temas.
Esta es la radiación de tu verdadera naturaleza.
Reconócelo.
Desde la niebla de esta radiación viene el sonido natural de la realidad.
Reverberando igual que mil truenos simultáneos.
Este es el sonido natural del proceso de tu vida.
Por tanto no te asustes.
No te aterrorices.
No tengas miedo.
Para ti es suficiente saber que estas apariciones son
las formas de tu propio pensamiento.
Si no reconoces tus propias formas de pensamiento.
Si olvidas tu preparación.
Las luces te deslumbrarán.
Los sonidos te atemorizarán.
Los rayos te aterrorizarán
La gente a tu alrededor te confundirá
Recuerda la llave de las enseñanzas
Oh, amigo.
Estos reinos no vienen de algún lugar exterior a tu ego.
Vienen de tu interior y brillan sobre ti.
Tampoco las revelaciones vienen de ningún otro lugar.
Existen desde la eternidad dentro de las facultades tu propio intelecto.
Reconoce que son de esta naturaleza.
La llave de la iluminación y de la serenidad durante
el período de diez mil visiones es simplemente ése:
Descanso, relax.
Únete a él.
Acepta encarecidamente las maravillas de tu creatividad.
No te apegues ni estés asustado.
Ni atraído ni repelido.
Sobre todo, no hagas nada sobre las visiones.
Existen solamente dentro de ti.

La fuente

(Ojos cerrados, estímulos externos ignorados)

Oh, bien nacido, escucha con cuidado:
La energía radiante del origen,
semilla de la que vienen todas las formas vivientes brota hacia afuera y golpea contra ti con una luz tan brillante que tú apenas podrás mirar.
No te asustes.
Esta es la Energía del Origen que ha estado radiando billones de años.
Siempre manifestándose en otras formas.
Acéptala.
No intentes intelectualizarla.
No juegues con ella.
Fúndete con ella.
Déjala fluir a través de ti.
Piérdete con ella.
Fúndete en el Halo de Luz de arco Iris.
En el corazón de la lanza de la energía.
Obtén el dominio de Buda en el reino central.


Síntomas físicos

Oh amigo, escucha con atención.
Los síntomas corporales que tú estás sintiendo no son efecto químico.
Ellos indican que tú estás luchando contra el conocimiento
de sentimientos que sobrepasan tu experiencia normal.
Tú no puedes controlar estas ondas universales de energía.
Deja que los sentimientos se fundan todos sobre ti.
Hazte parte de ellos.
Permítete a ti mismo latir con las vibraciones de tu alrededor
Relájate.
No luches.
Tus síntomas desaparecerán tan pronto como todo
rastro de ego concentrado, esforzándose, desaparezca.
Acéptalos como el mensaje del cuerpo.
Dales la bienvenida.
Goza de ellos.


El fluir interno de procesos arquetípicos

(Ojos cerrados, estímulos externos ignorados, aspectos intelectuales)

Oh bien nacido, escucha con atención:
El fluir de la vida está girando a través de ti
Una demostración infinita de formas y sonidos puros.
Deslumbrantemente brillante.
Siempre cambiante
No intentes controlarla
Fluye con ella
Experimenta los antiguos mitos cósmicos de creación y manifestación
No intentes comprender
Hay muchísimo más tiempo para esto más tarde
Fúndete con ella
Déjala fluir a través de ti
No hay necesidad de actuar o pensar
Se te están enseñando las grandes lecciones de evolución, creación y reproducción.
Si tú intentas retenerlo, puedes caer en mundos infernales
y sufrir intolerable miseria creada por tu propia mente.
Evita jugar a interpretaciones
Evita pensar, hablar o hacer
Ten fe en la corriente de la vida
Confía en tus compañeros en esta acuosa jornada
Fúndete en la Luz de Arco Iris
En el Corazón del Río de las formas creadas
Obtén el dominio de Buda en el Reino preeminentemente feliz


La corriente del fuego de la unidad interna

(Ojos cerrados, estímulos externos ignorados, aspectos emocionales)

Oh bien nacido, escucha con atención:
Estás fluyendo hacia fuera y hacia dentro de la fluida unidad de la vida
El éxtasis del fuego orgánico te abrasa todas las células
Las duras, secas, frágiles cascadas de tu ego están lavándose en el infinito mar de creaciones
Fluye con ella
Siente el pulso del corazón del sol
Deja que el rojo Buda Amitabha barra a lo largo de ti.
No temas el éxtasis
No resistas la corriente
Recuerda, todo el exultante poder viene de dentro
Confía en la fuerzamarea arrastrándote dentro de la unidad con todas las formas vivientes
Deja que tu corazón estalle en el amor por toda la vida
Deja que tu sangre caliente chorree hacia fuera dentro del océano de toda la vida
No estés atado al poder estático
El viene de ti.
Déjalo fluir
No Intentes apresar tus viejos temores corporales.
Deja que tu cuerpo se funda con el flujo caliente.
Deja que tus raíces se sumerjan dentro del cuerpo de la vida caliente
Flota en el mar del Arco Iris
Consigue el dominio de Buda en el reino llamado
AMOR EXULTANTE.


La estructura de la onda vibración de las formas externas
(Ojos abiertos, gran interés en el estímulo externo visual, intelectuales)

Oh bien nacido, escucha con atención:
En este punto te puedes dar cuenta de la estructura
en formas de ondas del mundo que te rodea.
Todo lo que tú ves se disuelve en vibraciones de energía
Mira fijamente y te darás cuenta del baile eléctrico de la energía
Ya no hay cosas ni personas sino solo el movimiento directo de partículas
Tu conciencia ahora dejará tu cuerpo y se introducirá en el río de ondas rítmicas.
No hay necesidad de hablar ni de acción
Deja que tu cerebro se convierta en un receptor de las radiaciones
Todas las interpretaciones son producto de tu mente.
Quítatelas de encima.
No tengas miedo.
Maravíllate en la fuerza natural de tu propio cerebro
La sabiduría de tu propia electricidad
Estate quieto y espera
A medida que el mundo tridimensional se deshace,
puedes sentir pánico
Te puedes sentir apegado por el pesado
y aburrido mundo de los objetos que ahora estás dejando.
En este momento, no te asustes de la trasparente, radiante, cegadora onda de energía
Deja que tu intelectualidad descanse
No tengas miedo de los rayos pegajosos de la luz de la vida
la estructura básica de la materia, la forma básica de la comunicación en ondas.
Atiende quietamente y recibe el mensaje
Ahora tendrás la experiencia directa de la revelación de las formas primarias.


Las ondas vibratorias de la unidad externa

(Ojos abiertos, gran interés por el estímulo exterior tal como las luces, o los movimientos, aspectos emocionales)

Oh bien nacido, escucha atentamente:
Estás experimentando la unidad de todas las formas vivientes
Si la gente te parece hecha de goma y sin vida, como muñecos de plástico,
No te asustes
Esto sólo es un esfuerzo de tu ego para mantener su identidad separada.
Permítete sentir la unidad de todo, mézclate con el mundo alrededor tuyo
No tengas miedo
Disfruta el baile de los muñecos, los crea tu propia mente
Relájate y siente el éxtasis de las vibraciones de energía atravesándote
Disfruta la completa unidad de la materia y la vida
La luminosidad radiante es un reflejo de tu propia conciencia
Es un aspecto de tu naturaleza divina
No te sientas adherido a tu antiguo ser humano
No estés alarmado por los nuevos y extraños sentimientos que estás teniendo
Si ahora te sientes atraído por tu ser antiguo
Volverás para otra etapa del juego existencial
Ten confianza y mantente sin temor
Te mezclarás en el corazón del sagrado Ratnasambhava
En un halo de luz arco iris
Y conseguirás liberación en el dominio dotado de gloria


El circo de la retina

Oh bien nacido escucha atentamente:
Estás ahora percibiendo el baile mágico de las formas
Dibujos estáticos y caleidoscópicos explotan a tu alrededor
Todas las formas posibles aparecen vivas delante de tus ojos
El circo de la retina
El incesante juego de los elementos
Tierra, Agua, Aire, Fuego.
En forma y manifestaciones que siempre cambian
Deslumbrándote con su complejidad y variedad
Relájate y disfruta el río de movimiento
No te apegues a ninguna visión ni revelación
Deja que todo pase a través de ti
Si te vienen experiencias molestas
Deja que te pasen como lo demás
No luches contra ellas
Todo viene desde dentro de ti
Esto es la gran lección en creatividad y poder del cerebro
Liberado de sus estructuras aprendidas.
Deja que la cascada de imágenes y asociaciones te lleve donde quiera
Medita calmadamente sobre el conocimiento
de que estas visiones son emanaciones de tu propia conciencia.
De esta manera puedes obtener conocimiento propio y liberarte.


El teatro mágico

Oh, bien nacido, escucha atentamente:
Estás ahora en el teatro mágico de los héroes y los demonios
Figuras mitológicas y superhumanas
Demonios, diosas, guerreros celestiales, gigantes.
Angeles, Bodisadvas, enanos, cruzados.
Duendes, demonios, santos, brujos, extraterrestres.
Espíritus infernales, duendecillos, caballeros y emperadores.
El DiosLoto de la danza
El gran hombre viejo, la divina criatura,
El trampista, el metamorfo,
El adiestramonstruos,
La madre de las diosas, la bruja.
El dios de la luna, el errante.
La totalidad del divino teatro de figuras representando el cenit de la sabiduría humana
No tengas miedo de ellos
Están dentro de ti
Tu propia inteligencia creativa es el mago reinante sobre ellos
Reconoce a las figuras como aspectos de ti mismo
Toda la fantástica comedia se halla en ti
No te sientas adherido a las figuras
Acuérdate de las enseñanzas
Aún puedes conseguir la liberación


Visiones coléricas

Oh noblemente nacido, escucha cuidadosamente:
Tú eras incapaz de mantener la perfecta Luz Clara o el primer Bardo
Reconócelas
Ellas son tus propias reflexiones hechas visibles y audibles
Ellas son producto de tu propia mente retrocedido hacia el muro
Ellas indican que tú estás cerrado a la liberación
No las temas
Ningún daño puede venirte de estas alucinaciones
Ellas son tus propios pensamientos con aspecto atemorizante
Son viejos amigos
Dales la bienvenida. Fúndete con ellas, vuelve a ellas
Piérdete tú mismo en ellas.
Ellas son tuyas.
Cualquier cosa por muy aterradora y extraña que tú veas.
Recuerda por encima de todo que viene de dentro de ti.
Manténte sobre este conocimiento
Tan pronto como reconozcas eso, obtendrás liberación
Si no lo reconoces
Torturas y castigo se seguirán
Pero esto son también radiaciones de tu propio intelecto
Son inmateriales
El vacío no puede dañar al vacío
Ninguna de las pacíficas o coléricas visiones
Demonios bebedores de sangre, máquinas,
Monstruos o diablos
Existen en realidad
Solo dentro de tu cráneo
Esto disipará tu miedo.


Tercer Bardo

Instrucciones preliminares

Oh. escucha bien
Tú estás ahora ingresando en el tercer bardo
Antes mientras experimentabas las pacíficas y coléricas visiones del segundo Bardo
Tú no podías reconocerlo
A través del miedo te quedabas inconsciente
Ahora mientras te recobras
Tu conciencia se alza
Como una trucha brincando hacia adelante,
fuera del agua luchando por su forma original
Tu ego anterior ha comenzado a operar otra vez
No te esfuerces por descifrar cosas
Si por la flaqueza estás atraído a actuar y pensar
Tú quieres vagar en medio del mundo del fuego de la existencia
Y padecer dolor
Relaja tu intranquilo espíritu
Oh... tú has sido incapaz de reconocer las formas arquetípicas del segando Bardo
Tú has bajado hasta ahora
Ahora, si tú deseas ver la verdad
Tu mente debe descansar sin distracción
No hay nada que hacer, nada en que pensar
Flota hacia el noobscuro, primordial brillante, estado vacío de tu intelecto
En este camino tu obtendrás liberación
Si eres incapaz de relajar tu mente
Medita en tus amigos
Piensa en ellos con profundo amor y confianza
Como sobreobscureciendo la corona de tu cabeza
Esto es de gran importancia
No te distraigas

Oh...,
Tú puedes sentir el poder de realizar proezas
De percibir y comunicar con poder extrasensorial
De cambiar forma, tamaño y número
De atravesar espacio y tiempo instantáneamente
Estas sensaciones viven a ti naturalmente
Sin ningún método por tu parte
No las deseas
No trates de ejercitarlas
Reconócelas como señal de que estás en el tercer
Bardo
En el período de reentrada en el mundo normal

Oh ...
Si no has entendido lo mencionado
En este momento
Como resultado de tu propio juego mental
Espantosas visiones pueden venir
Ráfagas de viento y ráfagas heladas
Zumbidos y chasquidos de la maquinaria de control
Simulando risas
Tú puedes imaginar terror produciendo observaciones:
«Culpable», «estúpido», «inadecuado», «sucio»,
Tales mofas imaginadas y pesadillas paranoicas
Son los restos del egoísta egodominando, juegojugando.
No las temas
Son tus propios productos mentales
Recuerda que estás en el tercer Bardo
Tú estás luchando por entrar en la densa atmósfera del juego de la existencia rutinaria,
Deja a esta reentrada ser suave y lenta
No trates de usar fuerza o poder de voluntad.

Oh…,
Como tú eres conducido aquí y allá por los siempre movientes vientos del Karma
Tu mente, no teniendo lugar para descansar o enfocarse
Es como una pluma lanzada por el viento
O como un jinete en el caballo o aliento
Incesantemente o involuntariamente tu errarás llamado en la desesperación por tu viejo ego.
Tu mente corre hasta que estás exhausto y miserable
No te detengas en estos pensamientos
Conoce el descanso en estado inmodificado
Medita en la unidad de toda energía
Así tú serás libre de dolor, terror y confusión

Oh ...,
Tú puedes sentirte confuso y desorientado
Tu puedes estar asombrado de tu conducta
Tú puedes mirar a tus compañeros viajeros y amigos
y darte cuenta de que no pueden entenderte
Tú puedes pensar: Yo estoy muerto.. Qué haré..
Y sentir gran miseria
Sólo como un pez arrojado fuera del agua sobre ascuas al rojo
Tú puedes asombrarte de que nunca volverás
Lugares familiares, parientes, la gente que te conoce se te aparece como en un sueño
O a través de un vidrio oscuro
Si tú estás viendo semejantes experiencias
Pensando no será de ninguna utilidad
No trates de explicar
Este es el resultado natural de tu propio programa mental
Tales sensaciones indican que estás en el tercer bardo
Confía en tu guía
Confía en tus compañeros
Confía en el misericordioso Buda


Medita calmadamente sin distracción.

Oh....
Tú puedes ahora sentir como si estuvieras oprimido
y estrujado
Como entre rocas y peñascos
O como dentro de una jaula o prisión
Recuerda:
Estas son señales de que tú estás intentando forzar un retorno a tu ego
Puede ser una opaca, luz gris .
Estas son señales del tercer Bardo
No luches por retornar
La reentrada sucederá por sí misma
Reconoce donde estás
El reconocimiento te guiará a la liberación


Las visiones de reentrada

Oh....
Tú no has entendido lo que está sucediendo
Hasta ahora has estado buscando por tu pasada personalidad
Incapaz de encontrarla, puedes empezar a sentir que nunca serás el mismo otra vez
Que volverás como una persona cambiada
Entristecido por esto sentirás pena de ti mismo
Vas a tratar de encontrar tu ego, alcanzar el control,
De este modo pensando, te asombrarás aquí y allí
Incesantemente y distraídamente
Diferentes imágenes de tu mismo futuro serán vistas por ti
La que te obsesiona la verás más claramente
El arte especial de estas enseñanzas es particularmente importante en este momento.
Cualquier imagen que veas.
Medita acerca de ella como viniendo de Buda
Este nivel de existencia también existe en Buda
Este es un arte sumamente profundo
Te. hará libre de tu presente confusión
Medita acerca (nombre del ideal protector) tanto como puedas
Visualízale como una forma producida por un mago
Entonces deja su imagen disolverse
Empezando por las extremidades
Hasta que nada sea visible
Ponte en un estado de claridad y vacío
Habita en este estado por un rato
Medita ahora una vez más en tu ideal protector
Una vez más en la Luz Clara
Haz esto alternativamente
Después deja a tu propia mente disolverse también gradualmente
Donde quiera que el aire penetra, la conciencia penetra
Donde quiera que la conciencia penetra, el sereno
éxtasis penetra
Habita tranquilamente en el increado estado de serenidad
En este momento es renacimiento de las paranoias será evitado
La perfecta iluminación será conseguida


Para toda influencia determinante del pensamiento

Oh....
Puedes ahora experimentar alegría momentánea
seguida de pena momentánea de gran intensidad
Como el tensarse y relajarse de una catapulta
Irás a través de agudas oscilaciones de humor
Todo determinado por el Karma
No te aferres a las alegrías ni te enfades con las penas
Las acciones de tus amigos pueden evocar enfado o pena en ti.
Si te enfadas o te deprimes
Tendrás una experiencia infernal
No tiene importancia lo que la gente haga
Ningún pensamiento empañado puede surgir
Medita acerca del amor hacia ellos
Frecuentemente en este estado de la sesión Sólo estarás un segundo lejos de la descubierta del cambio alegre de Tu vida;
Recuerda que cada uno de tus, compañeros es Buda consigo mismo
Tu mente ahora, sin tener donde enfocarse o fuerza interrogadora,
Siendo luz y moviéndose continuamente.
Todos los pensamientos que se te ocurran
Positivos o negativos
Ejercerán gran poder
Tú estás extremadamente receptivo
Por lo tanto no pienses en cosas egoístas
Recuerda tu preparación para el viaje
Muestra pura para afección y humilde fe
A través de la ausencia de estas palabras el recuerdo vendrá
El recuerdo será seguido del reconocimiento y la liberación


Para el juicio de las visiones

Oh, si estás experimentando una visión de juicio y culpa
Escucha atentamente
Estás sufriendo esto porque es el resultado de tu mísero juego mental
Tu Karma
Nadie está haciendo nada
Tu mente está creando el problema
Por lo tanto flota en la meditación
Acuérdate en tus formas en las que crees
Acuérdate las enseñanzas de este manual
Acuérdate de la amigable presencia de tus compañeros
Si no sabes como meditar
Concéntrate en un objeto o sensación
Tómalo (dad al que se preocupa un objeto)
Concéntrate en la realidad de ese objeto
Reconoce la ilusoria naturaleza de existencia y fenómeno
Este momento es de gran importancia
Si estás distraído ahora te costará salir del cenagal de la miseria
Hasta ahora las experiencias del Bardo han venido a ti y no las has reconocido
Has estado distraído
En este período has experimentado todo el miedo y todo el terror
Aunque siempre con éxito hasta aquí
Puedes reconocer y obtener liberación aquí
Tu sesión puede llegar a ser estática y reveladora
Si tú no sabes como meditar, recuerda (ideal de la persona)
Recuerda a tus compañeros Recuerda este manual
Piensa en todos esos miedos y terroríficas apariciones como perteneciendo tu propio ideal,
como el uno misericordioso
Son pruebas divinas
Recuerda tu guía
Repite los nombres una y otra vez aunque siempre decaigan
No serás dañado


Las visiones sexuales

En este momento puedes ver visiones de parejas juntas
Tú estás convencido que a tu alrededor ocurre una orgía
Deseo y expectación se apodera de ti que la acción sexual te espera
Cuando estas visiones ocurran
Recuerda, retente a ti mismo de acción o de apego
Humildemente ejercita tu fe
Flota en la corriente
Confía fervientemente en el proceso
Meditación y confianza en la unidad de la vida son las llaves
Si tratas de entrar en tu vieja personalidad por que eres atraído o rechazado
Si quieres unirte a la orgía que estás alucinando
Renacerás a un nivel animal
Experimentarás deseo posesivo y celos
Sufrirás estupidez y miseria
Si deseas evitar esas miserias
Escucha y reconoce
Rechaza los sentimientos de repulsión o atracción
Recuerda que el descendente esfuerzo contrario a la iluminación es fuerte en ti
Medita sobre la unidad con tus compañeros de viaje
Abandona los celos
Ni atracción ni repulsión por tus alucinaciones sexuales
No vagarás en la miseria largo tiempo
Repítete estas palabras a ti mismo
Y medita sobre ello




Cuatro métodos de prevención de la entrada
I. Meditación sobre el Buda

Oh.... tranquilamente medita sobre tu figura protectora
Ella es como un reflejo de la luna en el agua
Es aparente, todavía, noexistente
Como una ilusión producida por la magia
Si tú no tienes una figura especial protectora
Medita sobre el Buda o sobre mi
Con esto en la mente medita tranquilamente
Entonces, originándose la visualizadora forma de tu protector ideal
Se disuelve desde las extremidades
Medita sin ninguna idea hecha, sobre La Clara Luz
Vacío
Este es un arte muy profundo
Por virtud de ello el renacimiento es aplazado
Una mayor iluminación futura es segura.


II. Meditación sobre buenos juegos

Tú estás vagando ahora por e! tercer Bardo
Como una señal de esto mira tu espejo y tu no verás tu rostro normal
En este momento tú debes hacer simple resolución en tu mente
Esto es muy importante
Es como dirigir la carrera de un caballo con el uso de los riñones
Todo lo que tú desees sucederá


III. Meditación sobre la ilusión

Si aún estás bajando te has liberado
Medita como sigue:
Las actividades sexuales, manipulación de la maquinaria,
la simulación de risa, sonidos esporádicos y apariciones terroríficas,
En verdad estos fenómenos son en naturaleza ilusiones
Sin embargo pueden aparecer en verdad ellos
Son irreales y falsos
Son como sueños y apariciones
No permanentes, no fijas
¿Qué ventaja hay en apegarse o tener miedo de ellas?
Todo son alucinaciones de tu mente
Tu mente misma no existe
Por lo tanto, ¿por qué existen ellas?
Solo tomando estas ilusiones por algo real tú navegarás alrededor de esta confusa existencia
Todas son como sueños, como ecos
Como ciudades de nubes
Como espejismos, como formas relajadas
Como fantasmagorías
La luna vista en el agua
No son reales ni un momento
Manteniéndote firme agudamente en esta línea de pensamiento
La creencia de que ellas son reales es disipada
Y la liberación es alcanzada


IV. Meditación sobre el vacío

Todas las substancias son parte de mi propia consciencia.
Esta consciencia es vacía, increada, y no cesante,
Meditando así,
Deja descansar la mente en el increado estado
Como el llover de agua sobre agua
La mente debe ser dejada en su propia postura fácil mental
En su natural inmodificada condición clara y vibrante
Manteniendo este relajado, increado estado de la mente
El renacimiento en la rutina juego realidad es seguro evitado
Medita sobre esto hasta que tú seas ciertamente libre


Para después escoger la personalidad

Escucha:
Es casi tiempo de volver
Haz la selección de tu futura personalidad de acuerdo con las mejores enseñanzas
Escucha bien:
Las señales y características del nivel de existencia a venir.
Aparecerán ante ti en señales premonitorias.
Reconócelas
Cuando encuentres que tú has vuelto a la realidad
Intenta seguir las deliciosas agradables visiones
Evita las desagradables y oscuras
Si vuelves en pánico, un espantoso estado seguirá.
Si te esfuerzas por escapar a las oscuras lóbregas visiones,
Un estado infeliz seguirá.
Si tu vuelves en resplandor, un feliz estado seguirá.
Tu estado mental ahora, afectará su posterior nivel de ser
Lo que escojas.
Escoge imparcialmente
Sin atracción ni repulsión.
Entra en el juego existencia con buena gracia
Voluntariamente y libremente
Permanece tranquilo
Recuerda estas enseñanzas

Bardo Thodol (Libro Tibetano de los muertos), Padmasambhava











Si he de vivir


Si he de vivir sin ti, que sea duro y cruento,
la sopa fría, los zapatos rotos, o que en mitad de la opulencia
se alce la rama seca de la tos, ladrándome
tu nombre deformado, las vocales de espuma, y en los dedos
se me peguen las sábanas, y nada me dé paz.
No aprenderé por eso a quererte mejor,
pero desalojado de la felicidad
sabré cuánta me dabas con solamente a veces estar cerca.
Esto creo entenderlo, pero me engaño:
hará falta la escarcha del dintel
para que el guarecido en el portal comprenda
la luz del comedor, los manteles de leche, y el aroma
del pan que pasa su morena mano por la hendija.

Tan lejos ya de ti
como un ojo del otro,
de esta asumida adversidad
nacerá la mirada que por fin te merezca.

Julio Cortázar
Salvo el crepúsculo, Buenos Aires, 1996

sábado, mayo 09, 2009

Tengo lágrimas negras



Bebo Valdés y el Cigala









Lágrimas negras




Y aunque tú me has echado en el abandono
Y aunque tú has muerto mis ilusiones
en vez de maldecirte con justo encono
en mis sueños te colmo,
en mis sueños te colomo de bendiciones

Sufro la inmensa pena de tu extravío
siento el dolor profundo de tu partida
y lloro sin que tú sepas que el llanto mío
tiene lágrimas negras,
tiene lágrimas negras como mi vida.

Y aunque tú me has echado en el abandono
Y aunque tú has muerto mis ilusiones
en vez de maldecirte con justo encono
en mis sueños te colmo,
en mis sueños te colomo de bendiciones.

Sufro la inmensa pena de tu extravío
siento el dolor profundo de tu partida
y lloro sin que tú sepas que el llanto mío
tiene lágrimas negras,
tiene lágrimas negras como mi vida.

Ay, en el Guadalquivir
mis gitanas lavaban
pañuelos de blanco y oro
que yo te daba
que yo te daba.


Agua del limonero
Agua del limonero
si te acaricia la cara
tienes que darme un beso

Tú me quieres dejar
ay, yo no quiero sufrir
contigo me voy gitana
y aunque me cueste morir,
contigo me voy gitana
y aunque me cueste morir.







jueves, mayo 07, 2009

El peso del mundo es el amor









Song, Allen Ginsberg







The weight of the world
is love.
Under the burden
of solitude,
under the burden
of dissatisfaction




the weight,
the weight we carry
is love.




Who can deny?
In dreams
it touches
the body,
in thought
constructs
a miracle,
in imagination
anguishes
till born
in human--
looks out of the heart
burning with purity--
for the burden of life
is love,




but we carry the weight
wearily,
and so must rest
in the arms of love
at last,
must rest in the arms
of love.




No rest
without love,
no sleep
without dreams
of love--
be mad or chill
obsessed with angels
or machines,
the final wish
is love
--cannot be bitter,
cannot deny,
cannot withhold
if denied:




the weight is too heavy



--must give
for no return
as thought
is given
in solitude
in all the excellence
of its excess.




The warm bodies
shine together
in the darkness,
the hand moves
to the center
of the flesh,
the skin trembles
in happiness
and the soul comes
joyful to the eye--




yes, yes,
that's what
I wanted,
I always wanted,
I always wanted,
to return
to the body
where I was born.




San Jose, 1954





Canción, Allen Ginsberg

El peso del mundo
es amor.
Bajo la carga
de la soledad,
bajo la carga
de la insatisfacción
el peso,
el peso que arrastramos
es amor.
¿Quién puede negarlo?
En sueños tienta
el cuerpo, en el pensamiento
construye un milagro,
en la imaginación angustia
hasta nacer
en lo humano —
Asoma desde el corazón
ardiente de pureza —
porque la carga de la vida
es amor,
pero cargamos el peso
fatigosamente,
y hemos por lo tanto de descansar en brazos del amor
finalmente
hemos de descansar en brazos
del amor..
No hay reposo
sin amor, no se duerme
sin sueños de amor —
sea frío o demencial
obsesionado con ángeles
o máquinas, el deseo final
es amor
— no puede ser amargo,
no puede negar, no puede impedirse
si se niega:
el peso es demasiado grande
—debe darse para no volver
como el pensamiento hay que darlo
en soledad con toda la excelencia
de su exceso. Los cálidos cuerpos
resplandecen juntos en la oscuridad,
la mano se mueve hasta el centro
de la carne, la piel se estremece
de alegría
y el alma llena de placer
llega a la mirada —
Sí, sí,
eso es lo que
yo deseaba
lo que siempre deseé, siempre deseé
regresar
al cuerpo
donde nací.

miércoles, mayo 06, 2009

Amor particular

Amor particular, Lluís Llach




Com t'ho podria dir
perquè em fos senzill, i et fos veritat,
que sovint em sé tan a prop teu, si canto,
que sovint et sé tan a prop meu, si escoltes,
i penso que no he gosat mai ni dir-t'ho,
que em caldria agrair-te tant temps que fa que t'estimo.

Que junts hem caminat,
en la joia junts, en la pena junts,
i has omplert tan sovint la buidor dels meus mots
i en la nostra partida sempre m'has donat un bon joc.
Per tot això i coses que t'amago
em caldria agrair-te tant temps que fa que t'estimo.

T'estimo, sí,
potser amb timidesa, potser sense saber-ne.
T'estimo, i et sóc gelós
i el poc que valc m'ho nego, si em negues la tendresa;
t'estimo, i em sé feliç
quan veig la teva força, que empeny i que es revolta, que jo...

Que passaran els anys,
i vindrà l'adéu, com així ha de ser,
i em pregunto si trobaré el gest correcte,
i sabré acostumar-me a la teva absència,
però tot això serà una altra història,
ara vull agrair-te tant temps que fa que t'estimo.





Un núvol blanc, Lluís Llach





Senzillament se'n va la vida, i arriba
com un cabdell que el vent desfila, i fina.
Som actors a voltes,
espectadors a voltes,
senzillament i com si res, la vida ens dóna i pren paper.

Serenament quan ve l'onada, acaba,
i potser, en el deixar-se vèncer, comença.
La platja enamorada
no sap l'espera llarga
i obre els braços no fos cas, l'onada avui volgués queda's.

Així només, em deixo que tu em deixis;
només així, et deixo que ara em deixis.
Jo tinc, per a tu, un niu en el meu arbre
i un núvol blanc, penjat d'alguna branca.
Molt blanca...

Sovint és quan el sol declina que el mires.
Ell, pesarós, sap que, si minva, l'estimes.
Arribem tard a voltes
sense saber que a voltes
el fràgil art d'un gest senzill, podria dir-te que...

Només així, em deixo que tu em deixis;
així només, et deixo que ara em deixis.
Jo tinc, per a tu, un niu en el meu arbre
i un núvol blanc, penjat d'alguna branca.
Molt blanc...